domingo, 24 de marzo de 2013

Para tu domingo revenga

No he madrugado, pero tampoco he hecho nada interesante. La nieve acumulada en las calles, los minúsculos pero incesantes copos y las no-temperaturas, porque ya no son ni bajas, hacen que este domingo, de nuevo, se perfile en casa. Si te quedas conmigo, o bien me llamas por Skype, o bien me escribes para que quedemos (virtualmente) a ver una película. Puedes decidirte también por uno de estos planes:

Luces Rojas (Red Lights, (España) 2012): Rodrigo Cortés dirige este thriller que, a priori, parece que va a dar miedo; pero no. Y os lo digo yo, que cuando vi el Sexto Sentido no era capaz de cruzar el pasillo de mi casa sin la compañía de mi hermano. O que aún sigue viendo como la niña de The Ring aparece por la esquina de la cama, y os aseguro que ahora mismo me bajo de ella, porque no puedo ver todos los ángulos. Y tengo que cerciorarme de que sigo sola en mi habitación.

Margaret Matheson 
(Sigourney Weaver) es una parapsicóloga que, junto a su ayudante Tomas Buckley (Cilian Murphy), intenta desacreditar a todos los farsantes que viven de hacernos creer que las cosas paranormales que vemos en la televisión existen. Y aunque al principio el director nos muestre el protagonismo de la primera, es el segundo quien acabará por darnos la trama. Buena interpretación de ambos, y de Robert De Niro en el papel de Simon Silver, quien les plantea el problema con sus grandes y públicas habilidades mentales. Pero de éste, siempre se espera algo grande, con lo que no sobresale. La chica de la película os hará pensar de qué la conocéis. Os lo digo yo, es Elizabeth Olsen (sí, la hermana de las Gemelas Olsen), pero apenas podemos verla en acción.

No es una película que enganche de verdad. Tiene picos de tensión, pero el pretendido final escondido no lo es tanto, pues se atisba desde mitad de la cinta. Para compartir con una lectura, por ejemplo. Y no te preocupes si no captas todos los detalles, el director se encarga de hacerte un resumen a modo de escena final. (Ver trailer aquí)


Echar un vistazo a la línea de primavera de la diseñadora Anne Klein, quien lleva muchos años en el mercado, pero que, por primera vez y gracias a El Corte Inglés, (a quién si no), llega a España. De ella es uno de los pocos relojes que no pertenecen a la firma suiza Swatch (de la que sabemos soy devota) y que conservo. Me lo regalaron hace tiempo mis padres por cumplir con mi trabajo, estudiar y aprobar. Y lo uso.

Salidos de cuentas (Due Date, (USA) 2010): un vago intento de Resacón en Las Vegas, con un protagonista compartido (Zak Galifianakis en el papel del excéntrico Ethan Tremblay) y Robert Downey Jr (Peter Highman), apunto de ser padre, como partenaire. Para quedarse dormido en la siesta bien. No engancha. Yo la tuve que ver en dos tiempos; por terminarla, nada más. Y sí, al primero no le veo de otra forma, pero al segundo le prefiero con un protagonismo más palpable y gracioso. Tiene algunos puntos para hacerte reír, pero decae en casi toda la cinta. (Ver trailer aquí)

Nuestra canción de amor (My own love song, (USA) 2010), un road trip para contarnos la historia de superación (o su intento) de una cantante paralítica (Renée Zellweger) y un luchador lesionado, más mental que físicamente (Forest Whitaker). Porque me gusta la música country, (no me preguntéis el motivo, ni tampoco explicación), me gusta el corto paseo por la película de Nick Nolte, (para mí, un grande) y me gusta mucho más la actuación de Whitaker, como siempre. La música de la cinta es de Bob Dylan, pero sin mucho más. Zellweger sigue siendo Zellweger, no veo al personaje. Esos morritos que tanto le gustan debería dejarlos para la alfombra roja, donde los usa, y mucho. (Ver trailer aquí)

Y ya que hace tanto frío, además de nevar (os lo prometo, nieva) e impedir que podamos salir a la calle simplemente a pasear un rato (tengo el culo plano), viajemos aunque sea mentalmente. Ver al presidente norteamericano Obama de expedición en Petra (Jordania) me da mucha envidia. Me recuerda, eso sí, que es un destino que no debo olvidar. ¿Por qué no? ¡Investiguemos!

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