sábado, 16 de febrero de 2013

Mis favoritas para los Grammy 2013

Aún a pesar de que este fin de semana pasado no estaba yo muy atenta a ese mundo al que me resisto a pertenecer, por decisión propia; (sí, sí, ese de grandes fiestas y espectáculos, de fabulosos vestidos y alfombras rojas), sé que hubo varias galas en las que se notó mi ausencia. Pero yo prefería fotografiarme, por ejemplo, con la Torre de Clifford; que tener como fondo una sosa cartulina gris a modo de photocall.

Ese mismo domingo diez de febrero en el que yo recorría la muralla que rodea la ciudad británica de York, se entregaban en el Staples Center de Los Ángeles, en California, los Premio Grammy 2013. Unos galardones para los que la cadena de televisión CBS prohibió "enseñar demasiada piel". Pero, ¿cuánto es demasiada? Porque después de lo que se vio, creo poder asegurar que quien decidió la medida de ese "demasiada" fue bastante laxo, por no decir "completamente".

Una 55º edición en la que el grupo neoyorkino FUN que tanto me gusta consiguió el premio a Mejor Artista Nuevo y a Mejor Canción del Año con We Are Young, mientras que Goyte ganaba el premio a Mejor Grabación del Año con otra canción que no puedo dejar de escuchar: Somebody That I Used to Know. Os recomiendo ambas. Y os recomiendo también el grupo que se llevo el premio a Mejor Álbum del Año, que yo desconocía hasta este domingo: el grupo inglés Mumford&Sons. Según dice, triunfaron. O The Black Keys, que no tenían brazos para sus cuatro galardones.

Y con esta banda sonora, lo que más me gusta. Daros la lista de mis cinco favoritas, pues esta vez, todas fueron mujeres. Incluso los tres esperpentos que se pasearon por la gala. Primer premio para, creéroslo, Rihanna y su vestido rojo de Azzedine Alaia: gran largo, transparencias y glamurosas ondas en el pelo. Manicura para esconder. Si no queréis tener pesadillas, no os fijéis. Segundo puesto para la "falsa ingenuidad" de Taylor Swift de J. Mendel. Todos sabemos que detrás de esa mirada de mariposa se esconde una cabeza con una misión clara.



Florence Welch se situaría tercera, con un Maya Hansen que, para mí, es estupendo. Adoro a la diseñadora, mucho antes de ser tan conocida, y adoro el color esmeralda que lleva. Incluso los brillos. Y le daría el primer puesto si no fuese porque veo que es un modelo complicado de llevar. Por detrás, otro acierto de color: el Gómez-García de María Menounos. Amarillo pastel, ¡¿y qué?! Es estupendo. Le daría menos protagonismo a esa abertura, pero al menos, cambia. No la sitúa en el lateral, que estamos ya cansados, sino que la pone en todo el centro. Y, aunque es cierto que un poco aburrida, entra en el quinteto Nicole Kidman con su dorado Vera Wang. Por el corte y las transparencias. Por los coletazos que sigue dando esta tendencia.


















En general, estuvieron todas semi-correctas, pero yo hubiese encerrado en casa a Jennifer López y su tela negra-brillante con forma de Anthony Vaccarello. Que sepa la cantante que mi madre me hizo hace años un disfraz de Morticia Addams idéntico y costó mil veces menos. Aunque a ella se lo regalen, yo lo llevaba con más gracia. Adele, que gracias a ese Valentino, nos ha dejado con un mes menos de primavera. Con las ganas locas que tengo de que llegue. Y Lisa D'Amato, que ni quiero saber quién hizo esa mezcla de telas que llevaba. Debe tener muchas sobrinas en el colegio aprendiendo a recortar-pegar.


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