jueves, 7 de febrero de 2013

Mi primer libro en Londres

"When you have no wife, you have dreams. (Marco)"
(Cuando no tienes esposa, tienes sueños)

No es cierto. No ha sido mi primer libro en Londres, pero sí el primero que termino. Mi amiga Valentina me sugirió otro, el cual llevo a medias; pero mientras decidí dedicar mis paseos en autobús a una historia más sencilla.

De camino a la escuela la semana pasada, me di cuenta de que me apetecía empezar a leer de nuevo. Había perdido mi miedo a pasarme de estación y acabar en zona cuatro, o peor, en medio de un campo (aquí todo es verde oscuro) y no saber volver o no tener la forma de hacerlo. Las imágenes que me venían a la cabeza eran horribles. Una vez vas tomándole la mano a la ciudad, viajas en transporte público con más confianza. Me termino incluso los dos sudokus del Evening Standard; ya no voy levantando la vista cada dos minutos.

Arthur Miller, escritor norteamericano, explora en este rápido guión teatral de tan sólo dos actos, la intersección entre el autoengaño de un hombre y la brutal trayectoria de su destino. Palabras prestadas, por supuesto. Creo en su autoengaño, pero no me creo que su final sea tan brutal. Más que nada porque todos conocemos cómo acaban las historias de inmigrantes italianos en Estados Unidos. Y Eddie, su protagonista, no es que ofrezca mucha claridad de mente cuando los familiares de su mujer, Marco y Rodolpho, llegan pidiendo su ayuda para labrarse un futuro en la tierra de las oportunidades.

A view from the Bridge (1955) es una historia corta y dramática ambientada en Brooklyn (NYC). Una historia para un par de viajes en autobús. Para empezar despacio. Para aprender expresiones cotidianas, no tanto vocabulario formal. Para intentar centrarse y recordar que hemos venido para hacer deberes. 


Por cierto, hay película.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿te gusta el teatro?
Besotes, todavía desde en Sofía.
Herme.

Marta dijo...

Sí, leerlo y verlo :)