viernes, 11 de enero de 2013

Por ejemplo

Me hubiese gustado que los Christmas que envié esta Navidad hubiesen llegado a todos. Me gustaría que en 2013 se cumpla todo lo que desee para cada uno al soplar las velas de mi cumpleaños. Sé que sólo se puede pedir un deseo, pero confío en que me den permiso para todos. Y no me gustaría dejar en Madrid mis agendas, esas que desde 2008 guardo en la estantería de mi escritorio. Pero tengo un límite de 23kg, tonterías de las modernas compañías aéreas. Cada año, en todas ellas, voy anotando frases que me llaman la atención. Por ejemplo, ésta.

No es un consejo sólo para él, que también, sino para todos. Y no es un consejo, es simplemente una forma de recordar que de niña parece que tienes las cosas más claras. O al menos, las personas que están contigo. Que además, no te planteas si estarán en el futuro. No existe la preocupación por lo que llegará. Porque los niños saben que lo más importante es disfrutar. Y lo hacen cogiendo la mano de la persona que saben no la apartará. He pasado unos días increíbles con dos enanas que me han hecho recordar lo importante que es no olvidarse de esa niñez. Por conservar un poco de ese don natural, por no preocuparse de acertar con las personas.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Sólo cuando ya es demasiado tarde nos damos cuenta de que ser niño es una fortaleza, no un debilidad, como comentarían los analistas financieros.
Hermenegildo.

Pilar dijo...

Joo Marta! Qué bonito.

Vidal dijo...

Echaremos de menos tu mano. Un beso y mucha suerte princesa.

ideasdulces&me dijo...

Que bonito y que verdad es! Ojala no perdiésemos todas las caacidades innatas que tenemos de niños, verdad?

Marta dijo...

¡Exacto! Esa es la idea, no olvidarse de la etapa sin juicios ni preocupaciones por excelencia.