lunes, 28 de enero de 2013

La Moqueta


Tienen un problema en este país. Un gran problema. Se llama moqueta. Y una se da cuenta cuando se dedica, día tras día, a buscar una habitación que le convenza para seguir con su misión de mejorar, un poco más. Dije que me lo tomaría con calma, pero no ha sido posible. Y sé que todos los que me conocéis ya lo sabíais, pero yo quería auto-convencerme de que, esta vez, no había prisa. Finalmente, me traslado mañana. A la zona sur de Londres. Dos habitaciones más con su correspondiente moqueta, y el traslado hubiese sido el definitivo: a Madrid.

No sé por qué le tienen tanto miedo a un suelo desnudo en este país, con lo higiénico que es. Aún a pesar de la humedad y el frío que estoy pasando (que también es cierto), no le veo ventaja alguna a cubrir toda la casa con una moqueta. Y cuando digo toda la casa, es  toda la casa. Sí, sí. Cuarto de baño incluido, porque os aseguro, lo he visto con estos dos ojos miopes que tengo. Y llevaba las gafas. No he podido inventármelo. Ahí estaba, cubriendo hasta por debajo del WC.
No me voy a poner a contaros las posibilidades que existen para que una moqueta en un cuarto de baño tenga lunares decorativos desde el primer momento, pero podéis haceros una idea. Y la de vomitar, por ejemplo, no es la primera que se me ha pasado por la cabeza, pero es una de ellas. Yo me tengo que duchar sabiendo que fuera me espera ese tejido azul o camel, porque depende un poco de la casa, y me muero ahogada con intención. O hago que el champú me entre en los ojos para no verlo.

Pero ellos se toman su problema totalmente en serio. Mantenerla en orden es toda una política de gobierno en un hogar inglés. Monica, la madre de la familia a la que me traslado, casi sufre un paro cardíaco cuando me dio por hacer el amago de subir a mi habitación con las botas de agua. Su cara me asustó, sentía que le faltaba el aire. Os lo prometo. No me atrevía ni a moverme. Y hubo grito ahogado. Pero si de algo se caracterizan los ingleses, además de por sus moquetas, es por su naturaleza, como ellos dicen, polite. Es decir, educación ante todo. No hubo gritos ni histerias, que hubiese sido el actuar general de un español si se te ocurre ponerle mahonesa al jamón ibérico, por ejemplo. Para el caso, es lo mismo. Ella intentó hacerme ver que era mejor dejar los zapatos junto a la colección que ellos tenían en la entrada, “por si estaban un poco sucios, no estar yo incómoda”. La vía diplomática para convencerte. Así son ellos.

Total, que mi madre lleva veinticinco años detrás de mí para que no tenga una exposición de calzado a la vista en mi habitación, aún a pesar de estar alineados; y en las casas inglesas te buscas un conflicto por no hacerlo en el mismo recibidor. Tantos contrastes acabarán por volverme loca. Odio la moqueta, por cierto.

4 comentarios:

Pilar dijo...

Ayyyyy que asquito la moqueta,por dios!Es muy típico Roberto también la tenía y lo del baño es muy fueeerte,que asco.Cuando yo llegue a esta casa las dos habitaciones pequeñas tenían moqueta y lo primero que hice fue arrancarla sin saber sí tendría dinero o no para poner otra cosa,pero hubiera preferido quedarme con el suelo de cemento.Bueno no me quiero imaginar a tu hermano saliendo de la ducha apuesto a que se ducharía con calcetines de goma para luego poder salir de la ducha,ja ja.Besotes.

Anónimo dijo...

Vaya vaya así que moqueta hasta en el baño, pues ya puedes ir con cuidadin maja, espero que tengas un buen traslado y ya sabes a la larga una se hace a todo.
Besitos Isa

Marta dijo...

¡Espero hacerme poco a poco! Pero, por muchas ganas que tenga, sigo sin verlo claro :)
Muaa
marta!

Jonatan Rojas dijo...

Los ingleses y sus manias, que no son pocas por cierto, aunque, bien pensado, nosotros les vemos raros a ellos, pero ¿ellos que pensaran de nosotros?. Prefiero ni imaginarmelo, por el bien de mi españolia.

Ten mucho cuidado y aprende mucho, a pesar de las moquetas...xD