miércoles, 19 de diciembre de 2012

Recomendaciones no sólo para Teresa

Antes de irme, una compañera de la oficina me pedía que le recomendase libros para su hija de catorce años, Teresa. Yo oigo adolescente y me da vértigo. A esa edad yo creo que ni uno mismo sabe qué es lo que le gusta. Es todo, es nada o es la mitad. Y además, te da bastante igual. Menos mal que algunas como yo siempre supo que, si algo seguiría haciendo a esa edad, sería soñar con conseguir llegar arriba. Y leer, también seguí leyendo. 

En 2012 no he devorado tantas historias como otros años, pero creo que estar en posición de recomendaros cinco libros. Obras que no os dará tiempo a leer antes de acabar diciembre (o quizás sí), pero tenéis otros doce meses para hacerlo. Para estos y más.

La Historia Interminable del escritor alemán Michael Ende (1979). El libro es de mi madre, y fue ella quien nos sugirió su lectura a mi hermano y a mí. La verdad que no sé si Mario lo leyó, pero yo lo he hecho varias veces y sé que volveré hacerlo una y otra vez. Me encanta la división entre verde y escarlata. El mundo real y Fantasía. Un libro de literatura juvenil que empieza con Bastian perdiéndose en una librería y sigue con Atreyu intentando lo contrario, no perderse. Gracias a esta historia, llegué incluso a querer a su animal protagonista: Fújur, la versión gigante del perro de mis abuelos, Bugui. 

El extraño caso de Doctor Jeckyll y Mr. Hyde de Robert Louise Stevenson (1886). Un abogado que investiga la relación que podría existir entre un viejo amigo y un misántropo que recorre las calles de Londres. Y es que, no sé por qué, este año que viene me apetece curiosear esta ciudad. Dos personalidades enfrentadas. Breve historia en la capital británica. Fácil lectura sobre el trastorno de personalidad múltiple. Realmente buena. 

La Felicidad de Emma de Claudia Schreiber (2006) . Por no ser tan clásica y por hablar de alguna novela para mujeres. La leí hace varios años y aún me entran arcadas al pensar cómo su protagonista describía el proceso para hacer salchichas, una forma de ganarse la vida. Emma y Max se conocen por accidente, literalmente. Ella arruinada y él enfermo. Ahí comienza una tierna historia de supervivencia escrita por una periodista alemana.

La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne (1873). Otro autor recomendado por mi madre. Francés, lo que ayuda a practicar. Prefiero a Passepartout, aunque el protagonista sea una caballero inglés llamado Phileas Fogg, pero es más divertido escuchar al primero. Una inseparable pareja que empieza en Londres (¡dale con Londres!) y que, por culpa de una apuesta con los amigos de su Club de Caballeros, pasa por Nueva York, Shangai o Calcuta. Y a ti a viajar con ellos. Como apenas me gusta a mí eso de viajar. 

Y, cómo no, El Hobbit de JRR Tolkien (1937). La semana pasada se estrenó la primera parte de su versión cinematográfica (muy recomendable), con lo que el mundo de Tolkien vuelve a estar de moda. Una historia que fue escrita con la única intención del autor de entretener a sus hijos y que acabó por engancharme cada noche. Y eso que no he sido capaz de acabarme su novela más famosa, El Señor de Los Anillos. Llegaba de entrenar y, por muy cansada que estuviese, leía un capítulo más. Bilbo BolsónGandalf y un grupo de enanos. Ni ansias ilimitadas por un anillo, ni historias de amor que una quiere hacer propias ni envidia por no tener orejas puntiagudas. 

Si después de leer estas recomendaciones, aún confiáis en mí, fácil: pinchad en la etiqueta "Libros" del menú que veréis a la derecha o, si bajáis un poco más, parad en "Para vivir del cuento". Vosotros a leer, que yo escucho las vuestras.

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