martes, 13 de noviembre de 2012

Impresiones Martin Margiela



Anoche me fui de "fiesta" con mi madre. Sé que no os lo creéis: yode fiesta, y en lunes. Pues sí, pero hay truco. La fiesta la tuvimos nosotras y mi tarjeta de crédito. Más esta última. 


HM tuvo el placer de invitarnos este lunes 12 de noviembre a la Pre-Venta Exclusiva de la colección cápsula diseñada por Masion Martin Margiela (MMM) para esta marca de moda sueca. Hora: 22,30. Sito: Gran Vía, Madrid. La colección, que fue presentada hace algunos meses en NYC y que contó con Sarah Jessica Parker como anfitriona, sale a la venta el próximo jueves 15 de noviembre. Pero ésta es fecha para mortales; mi madre y yo teníamos pulsera roja: zona A. Una pulsera que te daba derecho a diez minutos de libre albedrío y luchas encarnizadas. "Podéis volveros locas". Así nos explicaron el evento. Lo que os digo, la jungla.
Martin Margiela es un diseñador belga (Lovaina), que asistió a Jean Paul Gaultier en sus inicios, y que dirigió Hermés entre 1997 y 2003. Un diseñador que, actualmente, dirige su propia marca (Martin Margiela) y que para mi madre ayer era "una diseñadora". Menos mal que antes de entrar por la puerta de la tienda conseguí terminar con sus erróneas creencias. Por lo menos que sepa quién es el artífice de ese colgante que se llevó: un hombre. Eso sí, durante la espera (la fila daba la vuelta a la manzana), hubo conversaciones mucho más impactantes. Dos pijas hablando de sexo anal, su gato llamado Toffeo de cómo una de ellas era llamada por su novio "gatita", me hizo despistarme (sólo por un momento) de mi objetivo consumista. 


 Un objetivo que consiguió que me pusiese mi uniforme militar, demostrar mi vena estratega y desplegar mis tropas como si fuese a conquistar la tienda. Primero saqué mi lista de deseos y conseguí que mis soldados visualizasen qué era lo que quería. Como todas habían visto el catálogo, no fue difícil conseguirlo. Incluso las dos chicas desconocidas de delante, a las que doy las gracias por ese body que me capturaron en plena batalla, y con las que me disculpo por no conseguirles yo, un segundo bolso. El primero, en color fucsia, me lo trajo una dependienta que, tras mi cólera inicial con sonrisa (yo sé hacer de todo), se unió a mi batallón. Pura labor de espionaje fue la que desarrolló, sin yo enseñarle cómo. Con la predisposición de mis compañeras, todo llegó a mí.
La colección es una re-edición (re-ediction, según versaban las etiquetas) de las prendas icónicas de la firma desde su nacimiento en 1989, año en el que Margiela, junto a Jenie Meirens crease la Maison. Para poder bajar los precios, que van desde los diez hasta los cuatrocientos euros, han disminuido la calidad de sus tejidos. Su forma de etiquetar la ropa, se mantiene. Una etiqueta blanca hilvanada con cuatro hilos e identificada con un número del 0 al 23, dependiendo de la línea de ropa en la que se incluya. 

Mucha gente guapa, actores que desconocía (por mucho que mi madre se empeñase en que yo les reconociese), vino blanco, snacks de diseño y un par de Dj's que ponían música a los movimientos ideados por, en su mayoría mujeres, para hacerse con las prendas de la colección. Y fotos, en realidad, no hice muchas. Estaba ocupada en reorganizar toda mi economía mensual para hacer frente al sentimiento de culpabilidad que ahora llevo. Aunque no debería quejarme, es puro diseño Maison Martin Margiela.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Una pena que un trozo de plástico revolucione conciencias y monenderos, al menos de esa manera!

Marta dijo...

Yo espero que no sea plástico, no fastidies...