domingo, 8 de julio de 2012

Cinco nuevas definiciones

Este miércoles he descubierto, de repente, cinco nuevas definiciones que unir a las que ya os he comentado en alguna ocasión. Sabéis que la mayoría de las palabras que componen el vocabulario castellano son polisémicas. No os digo hasta qué punto si además se tiene la fortuna (como yo), de hablar a diario con gente de diferentes países con idioma (en principio) común. Hay muchos días que, teniendo en cuenta esa polisemia, yo encuentro nuevos significados que integrar en un diccionario español cada vez más estropeado o rico, según se mire.

Crueldad es cuando la editora de la revista HOLA decide enfrentar en una misma página a Carlota Casiraghi y Marta Ortega, hija del dueño de Inditex. La primera derrocha belleza y estilo, desde los tres meses de vida calculo. La segunda no tiene ninguna de las dos. Y por la cara que saca en las fotos, parece que ni siquiera simpatía. Quizás me equivoque, pero querida editora, estas cosas no se hacen: es jugar con la estabilidad emocional de la socialité española.
 

Vecino es aquél que en vez de dilapidar el dinero de la Comunidad en facilitar la movilidad de los inexistentes discapacitados (¿mentales?) de mi portal, entra con su alegría veraniega diciéndole al portero: "Ale Manolo, ahora es cuando las chicas guapas empiezan a salir a la calle". Y resulta que tú acabas de salir del ascensor, con el desastroso uniforme del gimnasio pero con una sonrisa enorme. Así quemas las calorías pedaleando mucho más motivada.
 

Integración social es cuando en ese gimnasio al que acudes sucede lo siguiente: Lucas (tu entrenador argentino) decide quitarte sin avisar una de las zapatillas de spinning para comentarte que le encantan, que las quiere pero que le falta el número diez (de Messi). Son blancas Lucas, ¿hablas del 10 de Özil?Alejandra (la venezolana) te quita la otra para comentar que son bastante caras pero la mejor marca del mercado. Mientras les explicas que tu dispones de un trato VIP con los Reyes Magos y de ahí esas zapatillas, llega Fer y te dice "búscame un viaje de una semana fuera de España para octubre o noviembre", sin más (ahora también soy agencia de viajes personalizada). Y Nico te enseña un plátano del tamaño de un pepino sobre-hormonado preguntándote cómo comer dicha fruta. Tú, que la odias y no eres capaz de olerla. Se llama integración porque hace seis meses no te hablabas con nadie, caminabas con la mirada fija en el suelo directa al elíptico.
 

Espabilarse es cuando entras en el baño de la oficina y te das cuenta de que te has puesto unas bragas de rayas rojas y blancas, con mariquita sonriente incluida, aunque tú creías habértelas cambiado esa mañana. Y espabilas de golpe porque adviertes que el vestido que llevas es de la familia de los verdes y además, veraniego y semi-transparente. Menos mal que me combina con el sujetador porque si no ya, me muero.
 

Y
 autómata es cuando te levantas, no eliges bien las bragas para ese día, calientas el café lo que tú crees que ha sido un par de minutos y aquello sigue congelado o casi mueres atropellada en la primera calle que te toca cruzar. Por un espantoso coche naranja, por cierto.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Nulo parece que esto lo entiendan nadie te ha escrito, me gusta tus comentarios y sobre todo la definición que haces de los demás

Marta dijo...

Otra cosa no, pero cerrarme la boca es imposible, incluso para hablar de los demás...

Meska dijo...

Uf! imaginación la tuya. A tí te dejan el Diccionario de la Lengua y nos matas a todos.
Besos.

Marta dijo...

Y si me dejas el mando del país, quizás "mate" otras cosas y hasta te lo arreglo...