lunes, 16 de julio de 2012

Blanco oscuro


Lo bueno de quedarte un fin de semana con tus primas pequeñas y hacerlas protagonistas durante un par de días es que aprendes mucho de la vida en general. Y de los colores, en particular. Caminar con ellas más de veinte minutos seguidos, aunque el destino sea un rico helado, se hace difícil. La longitud de sus piernas imponen un ritmo menor en el paseo y, al final, se cansan. Hay que jugar, a lo más típico con esa edad: Veo-Veo. 

Veo-Veo 
¿Qué ves? 
Una cosita. 
¿Y qué cosita es? 
Es de color, color: blanco oscuro. 
¿Blanco oscuro? 
¡Claro!


Tu prima, de tres años, acaba de descubrirte una tonalidad de blanco que desconocías. Tu hermano, tú y creo que el propio catálogo de Pantone. Ante tal acontecimiento no sabes si serás capaz de adivinar qué es lo que ven sus ojos. Empiezas a preguntarte si las nubes son oscuras o claras, o cuánto puede diferenciarse tu visión de la realidad de la suya. Un coche, una señal o una papelera. 

¡El suelo! ¡Es el suelo!

¡Qué inocencia tienen los niños y lo que has aprendido tú jugando! El suelo no está sucio, es simplemente más oscuro que los demás blancos. No tiene chicles pegados y fosilizados año tras año, que son como rocas ya. En realidad, el suelo está moteado. ¿Cómo será el negro claro?


5 comentarios:

Meska dijo...

No te descubrió colores... te recordó esos que has olvidado, esos que tu imaginación veía de pequeña... de más pequeña, claro. Besos.

Marta dijo...

Seguro, molaba más cuando podíamos ver tantos...
Mua!

Pilar dijo...

Jaja, ¡qué bueno! Estos niños siempre te sorprenden.

Anónimo dijo...

Lo bueno que seria que durante un tiempo mirásemos por los ojos de los niños, con la inocencia de decir si no tienes dinero mete esa tarjeta de plástico y sácalo

Marta dijo...

¡Esa era yo!¡La mágica tarjeta de plástico que de mayor taaaanto me gusta!