lunes, 4 de junio de 2012

Puerta de la Traición

"Zamora no se gana en una hora". Todos a los que cuento que he pasado el fin de semana en Zamora capital me dicen lo mismo, a lo que yo pregunto ¿sabes por qué? Evidentemente, no. Y yo, hasta el sábado, tampoco. Pero gracias a nuestra guía gratuita de dos horas, y ya casi al final de la visita de la ciudad, pasé a ser un poco menos ignorante. Sólo un poco. 


Doña Urraca, hija de Fernando I, recibió a la muerte de éste el Señorío de Zamora. Un reparto que no gustó para nada a su hermano, Sancho II de Castilla (El Bravo), a quien le había tocado León, y no quedaba convencido. Decidió sitiar la ciudad para arrebatársela, situación que duró siete meses y que tuvo un final épico, de los que gustaban en la época. El Rey Sancho fue finalmente asesinado a traición por Vellido Dolfos, que le convenció de haber desertado y de ayudarle a entrar en la ciudad por una puerta secreta para ganarle la batalla a Doña Urraca. Esa puerta es la conocida como Puerta de la Traición y que a mí, personalmente y al margen de su misión en aquél momento, me encantó. En una parada, digamos técnica y humana del Rey, Vellido Dolfos le apuñaló por la espalda. 

Un acto poco honorable que consiguió que la ciudad se viese amenazada por la pérdida de honor que un caballero castellano dejó caer para los zamoranos que fueron, los que son y los que serán. Si querían limpiar su honor debían enfrentarse a este caballero, de cuyo nombre no puedo acordarme, y vencer en la batalla. Algo que consiguieron, quedándose así Zamora en manos de su Señora y con el honor intacto. Pero claro, todo esto duró más de una hora. De ahí, el refrán popular que todos conocemos. 

Y es que parece ser que las peleas por herencia entre hermanos no son cosa sólo de la post-modernidad. En la próxima testamentaría que llegue a mi mesa, voy a proponerles que decidan qué hermano es el malo, le sitien en su casa y se dediquen a batallear entre ellos, en vez de estar yo dividiendo los euros con cálculos propios y quesitos de reparto. Así, todo es más épico, histórico y divertido.

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