miércoles, 20 de junio de 2012

Museo Romántico en Madrid


El Museo del Romanticismo, inaugurado en 1924, fue creado por Benigno de la Vega-Inclán y Flaquer, Segundo Marqués de la Vega-Inclán, donaciones a las que se añadieron con posterioridad obras de otras personalidades del momento como el Marqués de Cerralbo, el literato José de Larra, José de Zorrilla o Juan Ramón Jiménez.
Al igual que despertó el interés de intelectuales de la época, como José Ortega y Gasset, lo hizo con mi madre y conmigo hace más o menos un año, cuando volvíamos de una exposición del impresionista francés Edgar Degas que nos decepcionó bastante, por no decir, muchísimo. No hubo ni una sola bailarina en la muestra. Yo ya las había visto en el Musée d’Orsay de Pariscuando vivía por allí y dedicaba alguna tarde lluviosa a intentar entender el arte. De ahí, la cabecera de este blog. Pero mi tía Pilar y mi madre no, y se quedaron con las ganas.
Con un director como Rafael Alberti durante la posguerra, no podía faltar la poética en el museo. Un palacio burgués en la calle San Mateo, que muestra cada estancia típica de aquella época; en la que los colores pasteles, los motivos florales y la delicadeza en el vestir de sus habitantes era objeto de estudio diario. Con una guía gratuita que te ofrecen en la entrada (y que devuelves al final de la visita), recorres cada una de las habitaciones numeradas para reconocer cada etapa, no sólo del arte que predominaba en la decoración de aquel momento, sino las estancias básicas de todo hogar burgués que quisiese convertirse en punto de encuentro para cualquier evento de la socialité. Que eran muchos, por cierto.
Una sala de juegos infantil un tanto tétrica, (estoy segura de que mirando a las muñecas fijamente durante un minuto, se te aparece el diablo), unos abanicos que parecen más bien cuadros o diminutas joyas recuperadas de los tocadores de esas damas que empolvaban su nariz para demostrar que a ellas el Sol no les daba, son capaces de llenar una hora de tu tarde para salir del Palacio con ganas de llenar tu casa de tazas de porcelana y guantes de seda.







2 comentarios:

Anónimo dijo...

Día espectacular y casa palaciega muy romántica, gracias por tu compañía

Marta dijo...

Próxima parada...¿Sorolla? Gracias a tí por acompañarme a todas...