martes, 12 de junio de 2012

La voz dormida

Nunca reconoceré que he aplaudido una película de producción española. Es una excepción: La Voz Dormida. No hago caso de los estrenos patrios ni sé qué aparece en las salas de cine ni cuando ni quién protagoniza qué. No le presto la más mínima atención. No comparto gustos, eso es todo. Mi madre, que últimamente no se desprende de su Ipad ni para cocinar (es la más enganchada de todos en casa), me preguntó de forma inocente: ¿no has visto esta película?

El amplio abanico de timbres que tienen las madres para hacer preguntas, contestar a ellas o emitir comentarios es alucinante. Cada uno  tiene un matiz y con ocho años ya eres capaz de distinguirlos. Esta vez, su tono me dejó intrigada. No dijo más hasta que el otro día le comenté que ya la había visto y que me había encantado. Ella coincide. Es una cinta más sobre la posguerra española. A veces parece que no hay más ambientación posible para el cine español. Pero no sé si es por la interpretación de María León, (que ganó el premio Goya a la Mejor Actriz Revelación) o por su hermana en la ficción (Inma Cuesta) o incluso su novio en la distancia (Marc Clotet); me impresionó. Tanto que me sentí indignada con todo lo que pasó entonces, que yo estudié en clase de Historia y que, afortunadamente, no tuve que vivirlo.

Aún a pesar de ser una película española, os la recomiendo. La expresividad de la Señorita León es tremenda, y la dureza en la cárcel también. Me quedo con tres escenas: el paseo como "novios" por el centro de Madrid con la posterior confesión amorosa en la Iglesia, la canción que se dedican las hermanas en la cárcel y la última a la salida de ella, que no os cuento.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No la he visto, le diré a Andrea que me la baje...

Pilarín

Marta dijo...

¡¡Yo la tengo!!

Anónimo dijo...

Premio bien merecido , pelicula entrañable