lunes, 18 de junio de 2012

Excentricidades de un lunes


Llevo un par de semanas hablando con varios amigos de un tema recurrente en toda conversación de domingo: qué horror mañana es lunes, odiamos los lunes. Lo piensas y comentas cada fin de semana, como si fuese nuevo. Y estoy segura de que esto es así desde que nuestros antepasados estructuraron su tiempo en semanas, que no tengo ni idea cuándo tuvieron a bien hacerlo ni de dónde sacaron los nombres. No pienso investigar. Me da pereza, es lunes. 

Son varios lunes ya los que me encuentro con algún indicio que corrobora estas tertulias de odio indiscriminado hacia el inicio de la semana. Pobre lunes, que seguro que no quiso y le tocó ser el primero. Aunque de compasión nada, que nos lo recuerda cada semana, no puede pedir un día por asuntos propios. Y es que los lunes son diferentes. Hay una especie de compenetración generalizada por perdonar todo con el motivo de estamos a lunes. Se pasan deslices, puedes decir alguna tontería y hablas de cómo "el juez deberá compadecer ante el testigo" en la próxima "audiencia previa", que te estás inventando además, porque no existe. Tú sabes lo que quieres decir, pero la mente no acompaña. Y menos si no te has visto aún con D. Café, tu gran amigo. En estas circunstancias, es el mejor amigo del mundo mundial. 

Algunas de estas excentricidades que te da por hacer un lunes por la mañana y que, dado el caso, te perdonas pueden ser (así, dando ejemplos): 

  1. Echar vinagre (en lugar de aceite virgen extra) en tu tostada. El desayuno del lunes es más deseado que nunca y tú te empeñas en estropearlo. Sin darte cuenta, estás tan metida en la conversación con tu compañera contándole todas las compras que has realizado ese fin de semana y cómo tu cuenta corriente un día te prohibirá su libre disposición, que además rocías bien tu ración de pan. Te falta pinchar con el tenedor para que se empape hasta el fondo. 
  2. Que tu coche te deje tirada a las 00:05 horas, en pleno comienzo de la jornada. Con la confianza que tú tenías depositada en llegar rápido a la cama, dormir y descansar tranquila. Pero no, el lunes se empeña en que te sientes tranquilamente en el suelo, llames a tu padre y lo saques de la cama, tengas que esperar a la grúa, consigas llevar el coche al garaje y, cuando ya estás llegando a la puerta de tu casa, te llame tu padre y te diga que vuelvas a bajar, que llevabas la puerta de la gasolina abierta, que además, no recuerdas ni cómo ha llegado a ese estado.
  3. Lavar la manzana de las 12am con jabón. Y hacerlo después de tu encuentro con D. Café sí tiene delito. Mirándote al espejo y diciéndote a tí misma: perdónate guapa, que ya sabes, es lunes; ¡cuánta razón tenía yo ayer! En fin, que acabas frotando para eliminar todo resto de contenido tóxico, porque tienes hambre y no piensas quedarte con el estómago vacío. Antes mueres de intoxicación. 

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Don't Like Mondays!
Pilar

Anónimo dijo...

Eso le suele ocurrir a cualquiier hijo de vecino, sobre todo teniendo que levantarse uno a las 7 de la mañaña

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Marta dijo...

Y antes de las 07am últimamente, antes...