miércoles, 23 de mayo de 2012

Teoría para la gala del MET

¡Ya tengo mi teoría preparada! Sólo tenía que hacer unos pequeños apaños en Photoshop para unir fotografías, además de una rápida búsqueda en Internet. Pero ya os puedo contar por qué creo que la Factoría Disney fue la inspiración de muchas asistentes en la pasada Gala Benéfica del MET de Nueva York que podéis leer aquí. Y es que, ¿quién no ha soñado nunca con ser una de sus princesas? Yo misma llevo tatuada una. Y sí, Campanilla ha sido y es siempre considerada princesa. No admito que la estúpida de Pocahontas, una salvaje sin gusto por la moda, que lo único que hace bien es reivindicar el pie descalzo y la naturalidad al caminar, sí sea considerada de la realeza; y un hada con un vestido cóctel verde mint (tendencia esta temporada, por cierto), refinada y coqueta, no. 

Pocahontas eso sí, se dejó ver el pasado lunes en Nueva York. Vestida de largo y blanco inmaculado, que cumple años y deja de lado las minifaldas. No es que la odie, pero que sea sincera y confiese que ahí no había falda, era una camiseta XXL estropeada con las tijeras del costurero de mamá. 

Luego llegó la Bestia metida dentro del traje de Bella, quien le acompañaba. Llegaron por separado. ¿Crisis en el cuento? Yo ya dije que al príncipe sin transformar se le veían maneras de que iba en paralelo, por el otro lado de la calle. Con cinco años lo supe. Lo puede esconder pero de ahí, a no admitirlo y plantarse en la alfombra roja, hay un salto. Y si se cree que no nos hemos dado cuenta, el tonto es él. 

A lo mejor es que pensaba que pasaría desapercibido y todos los flashes de la noche se centrarían en su compañera de Castillo, Fifí. Que dejó a Lumière en casa, al cuidado de los niños y preparando un "¡Qué festín, un banquete de postín!" para cuando ella llegase. De la limpieza, ya se encargaría después. 

Pero Lumière, a diferencia de la Bestia (su jefe), no es tonto. Mandó a Jafar a que cuidase de su señora esposa, que nadie le pusiese las manos encima, que es muy celoso y se enciende fácilmente. Y como él se encienda sin intención, tenemos un problema. Y Jafar, que pocas veces le dejan salir ya de la lampara mágica, se puso su traje dorado.

Y evidentemente, en todo cuento infantil no puede faltar la malvada bruja. En esta noche sacaron a dos: Cruella Devil, que acababa de llegar con Merlyn de las Bahamas,  a tenor de su moreno y el abandono de las pieles. Ya sabemos que el príncipe manda llamar al mago al final de la película por sus problemas de Gobierno y Cruella, que no es tonta, aprovecha el viaje. Que Ryanair ya no es lo que era. Y Úrsula, que se lleva muy bien con ella y no pierde oportunidad de salir del fondo del mar e intentar capturar algún rayo de sol. En fin, me parece muy bien cómo trabaja la realeza de la Factoría Disney. Saben que hay crisis y se turnan en sus apariciones. No van todos, lo sortean y siguen con su agenda conjunta adelante. Con todo el glamour del mundo, que lo tienen y mucho.


 

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