lunes, 19 de marzo de 2012

Feliz día del Padre


No sé si os he contado alguna vez que tengo el mejor papá del mundo. Tiene que compartir su día con millones de padres, pero el mundo es muy grande y tenemos que hacer eso, compartir. Pero mi padre, no sólo comparte su momento, sino que también deja que disfrutemos de otras muchas con él. Y eso es lo que he querido mostrar con dos fotografías del verano pasado. Porque yo he aprendido también a compartir. Tengo un padre que además, educa.

Con un simple vistazo podéis ver que mi padre me ha prestado su sonrisa. Él te mira y sonríe. Cuando no lo hace, algo ocurre. Porque si mi padre está alegre, sonríe. Y si está serio, también. Creo que no sabe poner otra cara. Y da igual que le llames sin aviso, como hice yo en la fotografía de la derecha, el vive preparado a reírse de lo que venga. 

Pero mi padre es genial también si le pillas por la espalda. Él va el primero cuando caminamos los cuatro juntos y lleva esa actitud de la izquierda, abraza lo que venga como sea. A veces nos deja pasar a alguno, para enseñarnos. Y a veces, debería dejar que nos equivocásemos, aún no hemos acumulado el recorrido que él ya lleva. Luego le daremos la razón, pero una razón consciente. Miradle, incluso de espaldas y esperando a lo que viene con alegría, se intuye que sonríe. Esa ilusión por la vida, por querer que disfrutemos al máximo los cuatro es la mejor enseñanza que recibo. Para buscar yo lo mismo en el papá que elija o para intentar ser yo quién lo de, si no tengo la suerte de encontrarlo. 

Muy feliz día del Padre

2 comentarios:

Flor del Asía continental.... dijo...

Joer que suerte tener un padre así...no t habrás pasado uin poquitin

Bss enormes

Marta dijo...

Para nada :) (Y si, Flor, pero nunca dominanada)