jueves, 16 de febrero de 2012

Instituto Rydell en casa

Está de moda. Me copian y me voy a enfadar. O mejor,  me voy a convertir, por un título que me voy a dar yo ahora mismo, en coolhunter. Tal cual. Las revistas de moda se preguntan por qué GREASE es de actualidad. Fácil, porque yo decidí ambientar mi cumpleaños en esta película que recrea los años 50. Hace ya más de un mes. Si no, de qué.

Mi familia y amigos sienten cierto "odio" hacia mí por obligarles a pensar en cómo caracterizarse. Lo siento. Me quieren y lo hacen. Y yo feliz, menos por el plagio que la actualidad se empecina en hacerme. Primero fue la tendencia de moda para llenar las prendas de puntos (dots) y ahora esto. Voy a empezar a callarme lo que pienso. Y no, no estoy escribiendo tonterías, hablo totalmente en serio. Todo lo seria que puedo ponerme mientras discuto con mi jefe las técnicas masónicas de la nueva clase dirigente para acabar con las fiestas cristianas del país. Porque esto, también es totalmente en serio.

Cuando tenía seis años empecé a quemar esta película. Es una de mis favoritas. Soñaba con ir a un instituto americano, que iban a implantar en España antes de que a mí me diese tiempo a llegar, con taquillas rojas y cafetería. Yo también sería la novata guapa y estudiosa, aunque no rubia. Eso nunca. Cantaría igual de bien que Sandy, (que no me lo creía ni siquiera entonces, sabemos cómo canto), y un Danny Zuko se enamoraría de mí. Locamente además. Tardaría menos que en la película, pero el pelo lo llevaría igual. Y nada de peines en el bolsillo, por favor. Además, que no me importaría en absoluto seguir la moda de aquellos años.

La película en VHS de mi estantería pasó a la edición con karaoke en DVD, con fotografías del rodaje. Toda una freak. Y mi cumpleaños era la excusa perfecta para demostrar que, casi bastantes años después, sigo sabiéndome las canciones de memoria. Y el guión entero, por cierto. A continuación, el resumen de la tarde:

1 comentarios:

pilarin dijo...

Que chulo¡¡¡¡¡