viernes, 13 de enero de 2012

Otro clásico futbolero más

¿Preparada? No lo sé ¿Te apetece? Me satura ¿Menos es mejor? Creo que sí ¿Asustada? No ¿Y ellos? Supongo que tampoco  ¿Aburrida? Un poco ¿Cada vez te caen peor? Definitivamente sí.

La presentadora de los deportes de Cuatro, que ha llegado ahí por méritos académicos propios y brillantes, no por sus cualidades físicas ni por ser la novia de quien es, (que hasta la duda ofende) anunciaba ayer que, si el Barcelona ganaba en El Sadar, tendríamos nueve clásicos en nueve meses. Es decir, más nervios e histerias que una embarazada en el mismo período. (Y lo de la presentadora lo digo con conocimiento de causa, que las aulas se comparten, son grandes pero las burradas se oyen perfectamente). Pues sí, la semana que viene, sin darnos tiempo a mentalizarnos, otro Real Madrid – Barcelona que incluir en mi colección de clásicos futboleros.

Me encanta este deporte, y más los partidos con tensión, pero creo tener un límite. Que nos enfrentemos cada mes con el Barça empieza a quitarle encanto al asunto. Que sea el partido con más expectación y que la prensa haga una sangría de ello, me enfada sobre manera. Me avergüenza incluso, como periodista que soy. Cuando era pequeña asistir al clásico era como un regalo de los Reyes Magos, era algo mágico. Pasaba todo el día de los nervios y me ponía mi camiseta ya desde por la mañana. Y el himno blanco se repetía una y otra vez en el equipo de música. (Equipo de música, lo escribo y me parece hasta prehistórico).

Ahora voy al campo a por uno más. Total, cada mes asisto a uno. Y es una pena, pero en todos se habla más de lo que ha dicho Mou en la rueda de prensa anterior o en la indirecta que ha soltado el supuestamente humilde Pep. En la chulería de CR7 o la declaración de Piqué. O en el vestido rojo de Shakira en la gala del Balón de Oro, que no quiero decir nada malvado, pero no puedo dejar de llamar la atención sobre ello. Por favor, que ya os lo he dicho al principio de este post, para todo hay un límite. Esta chica no los ve. En fin, que por mucho encanto que haya perdido, ya sabéis dónde buscarme el próximo miércoles 18 de enero: tercer anfiteatro, vomitorio 542, fila 8, asiento 5.

¡A por ellos!

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