viernes, 20 de enero de 2012

In time

Como parece que andamos en tiempos donde prima el séptimo arte, una gala tras otra; mi madre, mi hermano y yo dedicamos nuestras noches a acurrucarnos bajo mantas, abrir el bote de las chucherías y chocolates (coto exclusivo de mi madre), envolvernos en pijamas invernales y mirar cómo cae la niebla desde la sala de proyecciones en que hemos convertido el salón. Mi padre acabará por pedirnos licencia.

Un amigo me contaba por whatsapp lo buena que le había parecido In Time, protagonizada por Justin Timberlake y, otra vez, Amanda Seyfried, (últimamente la tengo hasta en la sopa). Llegué a casa, lo comenté y en seguida mi hermano dijo que ya la había elegido como plan nocturno del día. Perfecto.

Se trata de una metafórica crítica social en toda regla. Y se resume en cambiar el dinero por tiempo. El film es, como dice Mario, palomitero. Entretiene, no se hace largo, te identificas con los protagonistas y te hace pensar. En tres líneas principalmente.

La primera es un tema que a todos nos molesta, pero ante el que nos resignamos: las diferencias sociales insalvables. La justificación de que todos no podemos ser ricos porque el mundo se hundiría y que para que Occidente viva bien, miles de niños han de morir en el cuerno de África. No es que todos queramos ser millonarios, lo único que debemos pedir es que todos puedan llegar a un mínimo de bienestar, la mejora de la clase trabajadora, que sea ésta quien suba sus condiciones de vida. Y no, quienes ya están arriba. Si ganas un sueldo astronómico bien, pero que no sea a costa de otros, sino de tu propio trabajo. Pero esto es algo complicado, como bien nos dice ese padre que guarda un millón de años en la caja fuerte de su despacho. El sistema colapsaría, algo que hemos estudiado en clase de historia.

La segunda es el anhelo por lo que no se tiene, el pensar que la felicidad se alcanza con eso que te falta. Porque a todos nos han dicho que ese sentimiento existe y que nadie lo consigue, porque es demasiado grande. Mientras Will Salas (Timberlake) quiere tener tiempo suficiente para vivir tranquilo, la niña rica de Sylvia Weis (Seyfried) lo único que desea es vivir al día, porque es la máxima locura que se imagina. Lo siento, creo que de momento, soy de las segundas.
Y la tercera en lo absurdos que somos todos dando más importancia al dinero que al tiempo. Pero hemos construido un mundo en que es así, y no podemos negarlo. Todos queremos tener dinero para emplear nuestro tiempo en lo que nos gusta de verdad. Ahorramos, hacemos más horas en la oficina y un trabajo es sugerente en la medida en que se retribuye. Aunque yo en esto ya sabéis que no estoy de acuerdo, y cuáles son mis preferencias. Pero los culpables somos nosotros por crearlo, y también sus víctimas, porque nacemos en él y debemos llevar su ritmo.

En la película, los ciudadanos tienen un reloj digital verde en el brazo que les marca lo que les queda de vida y que se activa al cumplir los 25 años, (no, no…el mío aún no se habría activado, acordaros de la diferencia entre “edad oficial”, “edad de verdad”). El saldo incial es de un año, y empieza la cuenta atrás. Trabajas y cobras en días. Subes al autobús y pagas en minutos. Existe un mínimo de saldo para poder vivir en las zonas aceptables y si no, te toca emigrar a los suburbios, con el 70% de la población. Aquí, vives al día. Nunca tienes un saldo superior a una semana, y si lo tienes, te matan para robártelo. No sabes qué es mejor, porque nunca conseguirás ese mínimo para cruzar la frontera. Y no hipotecas tu casa, hipotecas literalmente tu tiempo, que es lo más valioso.

Es agobiante ver cómo, no es que te vayan a quitar la casa (como ese drama que se está viviendo en este país), sino que lo que te arrebatan es la vida. Es el sistema y no permite tonterías. Y si te toca llorar, ya sabes. Es el capitalismo del tiempo. Y no pude evitar pensar en esa frase que me dijo una amiga una vez: no hipoteques tu vida por nadie, ni por nada, porque nunca sabes si llegará o el momento en que lo hará. En esta historia no tienes otra opción.

Os dejo el link del tráiler, por si después de este eterno post, no os ha quedado claro:



4 comentarios:

Alex -sandra... dijo...

Quizá estemos equivocados y puedas aún estés a tiempo de ser jurista de altos vuelos y periodista al mismo tiempo :)
Y a mi también me encantó la peli, pero igual no me di cuenta de cuanto hasta que lo he leido jajaja

Marta dijo...

Y la de cosas que no he contado, que se hacía largo...Y sí, al menos, intentarlo :)

Anónimo dijo...

Pelicula un poco angustiosa, si fuese ahora mismo te diría que mucha gente estaría muerta con el paro que hay

Marta dijo...

Jaaaaaaaaaaaaaaaaajajajaja, bochornoso...y además hoy, con todo lo que nos han dicho, encima tenemos que estar agradecidos...en fin...