lunes, 12 de diciembre de 2011

Las féminas de Moncloa


El mundo avanza gracias a los hombres y no se hunde gracias a las mujeres. No sé quién escribió esto, porque entre tareas pendientes y cumpleaños que recordar, no anoté en mi agenda el autor de tal afirmación. Aunque estoy segura de que fue un autor en masculino, porque algún hombre inteligente queda en el mundo. Esperanza, aún hay esperanza.

Así, he comenzado uno de los Christmas que voy a escribir estas Navidades. Uno que trata más de reconocer que de enviar buenos deseos, aunque también. Me gusta la mezcla “te doy gracias, espero que te llegue lo mejor”.  Pero es que cada vez estoy más convencida de lo que dice, sobre todo, con la persona destinataria de la carta.

En mi graduación, esa que por fin llegó hace unas pocas semanas, hice notar a todos con los que hablaba que, de los grupos de licenciados que subían a recibir la
beca, sólo en uno había mayoría de varones. En todos los demás ganábamos, incluso en algunos, éramos sólo mujeres. Y lo dije: el mundo que viene es nuestro. Aunque si lo pienso, puede que no sea así. La conciliación laboral sigue siendo una utopía en nuestro país y estamos acostumbradas a dejarle a él llegar arriba para formar una familia. Pero creo también en eso, en que les dejamos. A mí todavía no me ha llegado el momento de decidir, pero supongo que haría lo mismo. Una pena estar obligadas a tomar esta decisión.

Pero es algo cuanto menos gracioso el observar que esta premisa se cumple con el mismísimo Presidente del Gobierno, el que sale de
Moncloa en pocos días. Todos hemos leído que el artista del ejecutivo iba a emigrar a León, so pena de muchos, que lo hubiesen enviado a una de esas islas con nombre de mujer a las que mandaban a personajes como Napoléon. Caprichos del mundo moderno. Entre los mails que llegan a mi bandeja cada mañana, que aumentan por semanas, había uno con un enlace al diario digital El Confidencial, cortesía de mi compañera María. Una muestra sin límites de la nueva residencia en Somosaguas de D. José Luis Rodríguez Zapatero y familia. Al parecer, sus dulces hijas han presionado a papá presidente para que se queden en la capital, que no les gusta nada la vida en el campo. Mamá no se pronuncia. Papá hace de los deseos de sus niñas, órdenes. Según el artículo de la web de segunda mano donde se anunciaba, es una casa afrancesada; que yo creo no han elegido ellas, porque es todo colores claros y bustos romanos, flores y frescura. Está claro que no van a conjunto. Pero en fin, lo de desentonar debe ser cosa de familia. Ahora, yo firmaba ese armario.

De momento, ellas ganan en mi graduación y en Moncloa. Vamos poco a poco. Pero está claro que, aunque ellos tengan la palabra, parece que somos nosotras quienes estamos alzando la voz. Me gusta. Ahora, lo que yo me pregunto es dónde estaban estas dos mujeres cuando Papá se dedicaba a hundir otros barco
s.

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