viernes, 18 de noviembre de 2011

Beso prometedor


Voy hacerlo. Tengo que contaros el final del noveno capítulo de How I met your mother. La ilusión creada por un beso me obliga a ello. No es un beso cualquiera, sino uno genial.

Hace un par de semanas os hablé de esta serie de televisión que, gracias a mi nueva mascota (de la que ya hablaremos) puedo llevar conmigo y ver en mis viajes en metro. Son 20 minutos por capítulo que amenizan todo el recorrido. Me va justo. En aquel momento os comenté cómo volvieron las carcajadas gracias a este grupo de amigos. Esta vez os cuento cómo vuelve la expectativa por el siguiente.

Barney es un personaje que me encanta: el típico amigo que todas queremos tener para reírnos, pero del que no conviene enamorarse. Él no es para eso. Robin es esa mujer que todos los hombres ven como una amiga; es graciosa, un poco bruta y se lleva bien con ellos. Juntos lo intentaron una vez. No funcionó. No sé si porque uno estaba más metido en la relación que su compañero, o porque no estaban preparados el uno para el otro. Sea lo que fuese, lo que sí que hubo fue mutuo acuerdo y una amistad que continuaría tal cual. Hasta hoy.

Sólo recordaros que en el primer capítulo de esta séptima temporada, Barney (como novio al que le quedan diez minutos para subir al altar) conversa con Ted sobre su último año. ¿Será Robin quien suba con él a ponerse el anillo? Tendremos que esperar para despejar las dudas, ¡yo quiero un sí! ¡Y lo quiero ya! ¡Qué emoción! Ahí va, con el Empire State Building como final, mi escena favorita de la semana:
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