miércoles, 5 de octubre de 2011

Santander Segunda Parte

Segundas partes nunca fueron buenas. Estoy de acuerdo, a veces. Con Matrix, de acuerdo. Con Kill Bill, para nada. Con Toy Story, tampoco. Con Santander, menos aún. Pues sí, me escapé hace un par de fines de semana a la capital cántabra con Jorge, por tomar aire. Y he de decir que si la primera vez me lo pasé bien, esta segunda no fue para menos.

Con escasa compañía femenina durante cuatro días, las conversaciones que a mis inocentes oídos llegaban versaban casi siempre sobre: a) Rugby, Nueva Zelanda y los Pumas; b) Fútbol; c) Independentismo cántabro fingido. Todo dentro de un contexto generalizado de "caca-culo-pedo-pis" y sexo, que para eso son tíos. Al principio, simplemente escuchaba. Después me dió por participar, pero nada, acabé intentando controlar las bellas palabras que salían de las bocas de mis compañeros de fin de semana.

Esta vez no hubo pueblos medievales, sino playa y paseo. Parques y pingüinos. Palas cántabras y mi increíble juego, (no es ironía). Y me di, como gritó una señora en la playa, mis "primeros baños del otoño". Con el tono de voz que impuso, todos los bañistas acabamos por bautizarlo así. (Señoras que no necesitan móvil porque gritan tanto, que consiguen que su vecina, en la playa de al lado, no pierda detalle). Bebimos unos blancos y comimos rabas. Me hice fan del Pecaditos, montaditos a un euro, que las buenas costumbres se extienden por el país y se customizan. Y me di cuenta de lo bueno que es tener una barra a ocho céntimos la noche. Que eso en Madrid no lo encuentras.

Además, he aprendido a decir con un "fan en facebook" y no con un "orco de mordor". Todo ello con gestos manuales que aún, dejan las cosas más claras. Os pongo unas cuantas fotos, que para eso tuve a los chicos disparando. Que se vea su trabajo, que luego algún lector, (de los pocos que tengo), me llama y me dice ¿pero esa foto del faro es tuya? ¿No la has copiado de algún sitio?. Hombres de poca fe.






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