viernes, 21 de octubre de 2011

Quince días

A pesar de la cantidad de kilómetros que he recorrido esta semana, aún tengo ganas de más. No me cansaré nunca y volveré a cruzar el charco. Destino: Nueva York.

No lo quiero decir muy alto, sabéis la paranoia que tengo con lo de no hacer públicas las cosas buenas que me pasan, que se pueden estropear. Así que, es un susurro: Nueva York, al oído. Ya lo gritaré en...¡quince días! Sí Pilar, te lo recalco entre exclamaciones porque a veces no puedo aguantar la emoción. Y es que hoy me he dado cuenta, charlando en el coche, que en realidad tengo miedo de abrir la carpeta que me dejó mi padre la semana pasada. Contiene un montón de información acerca de la capital del mundo, de todo lo que podemos ver, lugares para comer y sitios para quemar la tarjeta. Y me asusta por dos motivos, porque pueda estropearse y porque me lo aprenda de memoria y ya no me sorprenda nada. Quiero alucinar y volverme loca con mi hermano, quiero sentir que viajo y descubro. Que disfruto.

Pero luego he escuchado la canción de abajo, me he acordado de mi hermano ensayando su baile para cuando ponga un pie en Brooklyn, (sí, Mario ensaya) y he pensado: ¿por qué no empezar a volverme loca ya? Pinchad en el link, cerrad los ojos y saltad como yo, entre rascacielos y coches amarillos. Es genial. 



Además, abro mi lista de peticiones: una hoja roja y pequeña, lo que entre ahí y luego en mi maleta será lo que traiga. Nunca se sabe hasta qué punto se nos irá la cabeza, ¡que NY ya está ahí! 

3 comentarios:

mami dijo...

chus......... no lo digas muy alto que se pueden enterar las malas lenguas y luego pasa lo que pasa. Yo también estoy emocionada pero con miedo no se si voy a poder andar tanto como me gustará, bueno si no me llevais a hombros, porque lo que si no voy a dejar de ver serán tiendas y tiendas.........

Marta dijo...

¡A hombros y por la puerta grande si hace falta!

pilarin dijo...

Ya me he aprendido los pasos aunque no vaya me los sé todos,menuda sudada,ja,ja.