viernes, 28 de octubre de 2011

Mañana navideña en octubre

Nos hemos emocionado. Acabo de llegar de una hora de visita a todas las tiendas de decoración de Tres Aguas, menos mal que tampoco son demasiadas. Con mi tía Pilar, como dos tontas. Al final, ha tenido que ponerse las gafas de sol y decir "no entro en ningún sitio más". Me he puesto el pijama, me he hecho un Colacao, tengo los Best Christmas Songs en youtube a todo volumen y me dispongo a contaros mi mañana.


Primero ha sido Butlers y su increíble decoración navideña. Morados, blancos, dorados y en madera. Todas las texturas y colores, ¡papel para envolver regalos con purpurina! ¡y otros con lunares! Cintas con dibujos y con relieve. Velas que dicen Feliz Navidad y I love you. ¡Servilletas con renos! Si ya lo ha dicho mi tía, una tienda vestida de Navidad luce más. Y yo he tenido que comprar un molde para tener estas fiestas galletas caseras con forma de ángel.

Después hemos parado en A loja do gato Preto, con una presentación más modesta pero con unos árboles enormes de colores: rojos, morados o azules. Ya no importa que el abeto no sea el típico verde. Por la cristalera asomaban unas cajas con bolas preciosas que han conseguido que medio centro comercial escuchase nuestro: "¡Oys, oys, oys qué cosa!" Mentalmente hemos dejado reservada una de esas cajas para Pilar, y un par de fuentes enormes para nuestras tartas ¡con los Reyes Magos dibujados! La conversación que hemos mantenido toda la mañana estaba clara: la noche de sus Majestades en Disneyland Paris, la mejor de nuestra vida con votación unánime.

Mientras Pilar seguía ordenado la mesa para Nochevieja en su cabeza y comentando que, obviamente, haría un apple strüdel para mi uso y disfrute; yo veía la posibilidad de meter un Papá Nöel de 40cm en el salón de casa. Acabo de enviar un email para solicitar tal permiso. Va a ser genial tenerle en el salón los veinte días que dura la Navidad. Y en eso, hemos entrado en Pórtico, ¡qué abalorios para el árbol! Rojos, grises y hasta con pelo. Unos centros de mesa que no cabrían en la mía ni añadiendo tableros. Pero eso sí, he tenido que hacer otra compra. Familia, os presento a la nueva incorporación. ¡Una bola del mundo! Me encantan, y más recordar desde el árbol lo grande que es, lo que hemos disfrutado y lo que nos queda por recorrer. Es mi pequeño regalo de hoy para los cuatro.

Nos lo hemos pasado genial y la conclusión ha sido clara. Debemos conseguir que la magia parisina de aquellas 
Navidades juntos recorra cada día de ésta. Entonces, ¿puedo traer ese Santa Claus a casa?



2 comentarios:

esta vez es, el q paga dijo...

Concedido y el + grande .... q no se te olvide q lo haces muy bien, pero es posble q tb te dejen hacerlo tan bien

Cuando vas a ir, ya sabes cula es.

HOHOHOHOHO

Marta dijo...

¿¿¿En serio??? ¿¿Puedo traer al Papá Nöel grande a casa?? ¡¡¡Mañana mismo voy a por él!!! ¡¡GRACIAS!!