lunes, 31 de octubre de 2011

Harry se confunde

Con bastante respeto veía yo la segunda película propuesta como tarea para este fin de semana. Después de Annie Hall y lo que me costó terminarla, -confieso que aún me quedan los últimos diez minutos-, fui valiente y me lancé a por lo que las críticas llaman "una de las mejores comedias románticas de los años 80, la pionera": Cuando Harry encontró a Sally.

En realidad, Harry (Billy Cristal) no encuentra a Sally (Meg Ryan) hasta el final de la película. Yo no creo que sea tan difícil darte cuenta de que esa mujer con la que te encanta pasar el tiempo es LA CHICA. Pero como hay que dar un guión de hora y media mínimo en esto del cine, pues haremos esperar al espectador. Aunque más esperan ellos.

Se conocen en un viaje en coche desde la Universidad de Chicago hasta Nueva York, dieciocho horas para discutir sobre un tema de sobra conocido por todos: ¿puede existir amistad entre un hombre y una mujer? Ella opina que sí, él lo contrario. Yo soy de ella y siempre lo he mantenido. Tengo amigos a los que no he tocado y que ni siquiera se me ha pasado por la cabeza hacerlo. He mantenido esta conversación varias veces con supuestos amigos y, curiosamente, todos me han confesado que no creen en la amistad de ambos sexos. Cuando pregunté a uno de ellos sobre qué se suponía que eramos nosotros, su respuesta fue: "no sé, somos Marta y Jorge, pero los chicos no tenemos amigas".

Harry asegura en ese viaje, y en el aeropuerto cuatro años después, cuando se ven por segunda vez; que las mujeres nunca pueden ser amigas de un hombre porque siempre se interpondrá el deseo sexual. Tarde o temprano. Y que la chica sólo podrá ser tu amiga cuando no tienes ni un mínimo interés en ella. Entonces, ¿si esa atracción surge después? ¿eso significa que nunca ha sido amiga? ¿o que deja de serlo? ¿No se supone que una amistad es para siempre y si se acaba es que nunca fue tal cosa? En este caso, ¿qué seguridad puede tener una mujer en este tipo de relaciones? Me niego a pensar que son simplemente apariencia, el sentimiento está. Y si hay suerte, perdurará.

La pregunta queda propuesta en ambos encuentros esporádicos que no dejan tiempo a la respuesta; esa que llega cuando una tercera coincidencia hace por fin, que los dos puedan dedicarse tiempo. El suficiente para que Harry encuentre a Sally y ésta, se deje encontrar. Unos meses en los que, si los hombre me permiten la osadía, se hacen amigos. Confían el uno en el otro, se apoyan y se aconsejan. Pasan tiempo juntos y se animan a buscar el amor. Sin un sólo beso. Si eso no es el inicio de una amistad, entonces la que tiene un concepto equivocado soy yo. Otra cosa es que esta vez, tenga él la razón y la suerte de encontrar una cama en el momento oportuno. Si no hubiese sido así, ganaba yo. Una película entretenida de la que os dejo la escena final, preciosa: Final Cuando Harry encontró a Sally.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy totalmente de acuerdo en que yo creo que puedes tener amigos, sin necesidad de nada más, yo por lo menos he tenido y tengo grandes amigos sin otra cosa de poder contarle las alegrias y las penas

Marta dijo...

¿¿Y tú eres??

pilarin dijo...

Que curioso,porque estas cosas pasan en Navidad,será por la mágia?

Marta dijo...

Apenas somos navideñas somos tú y yo :)