sábado, 1 de octubre de 2011

Dumas, no mires

Ya que Alexandre Dumas murió en 1870 y aquí parece no quedar nadie para defenderle, lo haré yo. A él y a su novela de Los Tres Mosqueteros. La leí hace bastante tiempo y no recuerdo muy bien su historia, pero juraría que galeones voladores no había. Y son dos volúmenes, pensar en releerla me da pereza. Ni galeones ni prostitutas vestidas en chifón color crema, con más utensilios de última generación en su corsé que el propio Batman.

Mezclar nuestro tiempo con el de Luis XIII le quedó bien a Sofía Coppola, una converse en el increíble closet de Marie Antoinette a ritmo de The Strokes fue hasta divertido. Pero ya. ¡Qué pena que el afán por hacer dinero con el cine en 3D mate una historia tan buena como la de Monsier Dumas! En fin, una película de domingo por la tarde. Al menos, nos hemos dado cuenta de por qué Nôtre-Dame está siempre en proceso de reforma. Que te caigan dos dirigibles encima te descoloca los cimientos para toda la vida. Ahora, todas las gárgolas intactas. Pero si se puede destrozar una cámara de Da Vinci en Venecia y salir nadando con una sonrisa por uno de sus canales, ya te lo tienes que creer todo. Porque además, a ninguno le entra la triquinosis, y todos sabemos que esas aguas salubres no son.

Así que, un consejo: quedaros con el antiguo film. A pesar de la calidad en la reconstrucción de las ciudades, (Londres, París y Venecia), y de lo que me río viendo a los mosqueteros, da igual en cuál de ellas; la historia está mucho mejor contada y con mejor banda sonora en las anteriores.  Eso sí, de los cuatro, creo que sigo eligiendo a Athos: "Luchad por el amor. Elegid a la mujer. Francia se protegerá sola".

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La verdad es que estoy totalmente contigo, en vez de hacerlo mejor, cada vez hacemos peorres las películas, solo por sacar dinero

Mami

Marta dijo...

En fin, al menos con el vestuario seguimos acertando :)