lunes, 17 de octubre de 2011

Cerralbo en el siglo XIX

Se trata de hacer cosas diferentes; de aprovechar las ofertas culturales que nos ofrece Madrid. La Ruta de los Museos nos da este mes de octubre la oportunidad, a todos los que viajamos en transporte público, de disfrutar de un conjunto de palacios gratis. Pequeños museos bastante desconocidos para los que vivimos en la ciudad.

Después de varios intentos fallidos, por fin conseguimos entrar en uno de ellos: el
Museo Cerralbo. Tres pisos no muy grandes y recogidos, con un montón de pequeños objetos decorativos, mobiliario del siglo XIX y una escalera de honor increíblemente ostentosa que volvieron loca a mi madre; que hizo parada obligada hasta en los gemelos del Marqués de Cerralbo y abanicos de la Marquesa. Una de las colecciones privadas más importantes del país y lugar de reunión para la aristocracia madrileña.


Siempre busco mi habitación favorita. Al principio tuve claro que iba a ser la Sala Amarilla de las estancias de verano. Pero cuando crucé la Sala del Billar, (de la que tomé nota, porque obviamente necesitaré una en mi futura casa), me rendí a la Biblioteca. Siempre es la sala forrada de libros quien me conquista, soy así de predecible. Pequeña, poco iluminada y cerca de la Armería; así que sí, un poco de miedo quedarme allí sola leyendo. Pero si me hubiese tocado vivir en este palacio, está claro que hubiese buscado damas para la compañía de la lectura. Y no necesariamente explicarles el por qué de su trabajo, porque también habrían de ir conmigo al baño, que con los que en esa época usaban, se os quitan las ganas de todo. Y cuando digo todo, es todo.

Mi madre estuvo leyendo cada detalle, con la poca voz que le quedaba, mientras yo decidía qué quitar de cada habitación y que me tendría que regalar el director del museo en algún momento de mi vida. Además, el palacio estaba forrado de espejos antiguos, que me encantan. Y cuando veo uno, no puedo dejar de disparar. Hasta que tenga uno en casa, seguiré retratándome en ellos. Un reflejo rápido. El vestido de seda lo pongo como siempre yo, en mi cabeza.





2 comentarios:

mami dijo...

Estas experiencias hay que repetirlas y además compartirlas

Marta dijo...

Sí, pero este fin de semana descansamos :)

Un besito