jueves, 27 de octubre de 2011

Arreglando el país


El país está fatal. Sí, lo sé, me he coronado. No descubro América, pero tampoco está mal que os lo recuerde, por si no habéis encendido la televisión esta mañana. Ni las celebraciones se libran de ese pesimismo generalizado que tenemos todos encima. Al menos, nosotras nos lo tomamos con alegría.

La incertidumbre nos preocupa a todos: a los médicos con un puesto fijo de aquí a cuatro años, a los deportistas que dan clases a las futuras generaciones o a las cabezas no asentadas que se apañan. Si todo fuese bien, no pensaríamos en el después. Pero ahora es nuestro tema de conversación más recurrido, y no por gusto. Primero hablamos sobre los temores de esta generación que se han empeñado en bautizar "generación perdida" y que no comparto para nada. Luego nos dividimos entre los que creen en el próximo 20 de noviembre y los que no lo hacemos, porque sabemos que todo continuará igual. Y acabamos por reírnos, comprarnos un rancho y decidir que nuestro futuro está en Brasil; recogiendo conchas en la playa, poniéndonos morenas y con una choza equipada con la televisión plana de María y Julio. Todo es ponerse a disponer tu futuro en una cena.

En fin, una vez leí en una entrevista, no recuerdo a quién, que alguien decía que le asustaban seriamente las mujeres que no tenían amigas. A mí también, porque aunque no te entiendan, sí te entienden. Aunque no compartan tu visión de la vida, en realidad la comparten. Aunque no tengan cobertura, te escuchan igual. El chico siempre es el malo y tú la que te comerás el mundo. Cada futuro está en un punto aún desconocido, pero todas acabaremos en ese rancho regalado por Raquel, haciendo punto y cultivando flores. Miriam cuidará de ellas, que yo las mato. Primero nos preocupamos, después reímos.





1 comentarios:

Mami dijo...

Buen comnetario, pero hay que preocuparse en su justa medida, porque si no viene Paco con las rebajas y te manda para el otro barrio, hay que disfrutar.
Buenas fotos o son las que posan?