lunes, 29 de agosto de 2011

Sira Quiroga

Madrileña. Niña de los recados en la calle Zurbano de la capital, que no compartió con mi padre porque ella llegó unos veinte años antes. A mi padre le tocó jugar al fútbol en Nuevos Ministerios. A ella, el inicio de la Guerra Civil y una posguerra ya, desde el otro lado de la Castellana. La milla de oro de Madrid se han empeñado en llamarla ahora. Para mí, hay muchas otras millas. Antes se escapó con su amante a Tánger, donde quedó encerrada hasta que en la península dejaron de matarse unos a otros por una sublevación estúpida. Aunque en realidad, cuando logró volver a casa seguían matando pero ya de forma callada y en un sólo sentido: de derecha a izquierda. Una vergüenza.

Es cierto lo que me dijo mi tía Maritere cuando le comenté qué novela estaba leyendo: "no supo acabarla". Pero aún así, a mí me ha gustado ver como entre costuras me sitúa en un Madrid antiguo, de cartillas de racionamiento ajenas para la protagonista, pero que conoce perfectamente ese Embassy plagado de nazis, que yo ahora frecuento. Pura consecuencia de mi lugar de trabajo; un banco alemán, por cierto. Sigue acudiendo la aristocracia de la capital, pero autóctona, nada germánica. Eso se acabó hace tiempo.

Me ha gustado saber un poco más de esos estrategas absurdos que fueron Serrano Suñer, Juan Luis Beigbeder o el propio Caudillo. Imaginarme la elegancia británica de Rosalinda Fox o el estilo cada vez más depurado de la protagonista, Sira Quiroga. Y no he parado de imaginarme a mi abuela Carmen cosiendo al igual que la protagonista, o que Doña Manuela, simplemente para ganarse el jornal. Me ha gustado leer sobre telas, diseños y un cine que nunca llegaba a una España empañada. En fin, he disfrutado acercándome a un Madrid que me queda lejos pero que sigue siendo mi casa.


"Nuestros destinos pudieron ser éstos o pudieron ser otros del todo distintos porque lo que de nosotros fue en ningún sitio quedó recogido. Tal vez ni siquiera llegamos a existir. O quizás sí lo hicimos, pero nadie percibió nuestra presencia. Al fin y al cabo, nos mantuvimos siempre en el envés de la Historia, activamente invisibles en aquel tiempo que vivimos entre costuras".
El tiempo entre Costuras
María Dueñas

5 comentarios:

raúl dijo...

en breve estrenarán la serie por TV, y tiene muy buena pinta. me apetece. a mi también me gustó mucho el libro.

Marta dijo...

Gracias Raúl. No sabía que grababan una serie de tv, porque la verdad que yo la producción española la sigo poco jaja...

Un saludo
Marta!

Anónimo dijo...

Con esas explicaciones que das de ese libro te dan ganas de volverlo a leer y al que no lo ha leiod hacerlo, sigue así

mami

Marta dijo...

Las que hemos crecido con una costurera/modista en casa, pasando hilos por la tarde, nos llega la melancolía con este libro...

Hermenegildo dijo...

Cierto, melancolía envuelta en una nube de eterna alegría al identificar a uno de los personajes de tu vida.