jueves, 21 de octubre de 2010

La Casa Rosada

Un par de domingos atrás se nos presentaba la oportunidad de visitar la Casa Rosada por dentro. Situada en la Plaza de Mayo, es la sede del Gobierno de la nación. Desde sus balcones, el matrimonio Perón convocaba al pueblo en esas concetraciones multitudinarias que conseguían. Dos veces fueron las que se unieron en su defensa: en 1945, para exigir la libertad de su líder, y diez años después para protegerlo del bombardeo que intentaba un golpe de estado. Parece que de ésto hemos tenido todos.

Sin mucha relevancia en cuanto a arte se refiere, no merece la pena pagar para entrar. Es como Le Panthéon para la tía Mari Tere aquel enero no tan lejano, que venía de visita a París. Si te lo pueden dar gratis, para qué vas a dar más dinero al Gobierno. Pero ese domingo nos dejaban entrar tal cual, y por mucha fiesta de sábado, Klaudia y yo decidimos no perder la oportunidad.

Construída en 1894, adquiere su característico color gracias a una mezcla de cal, sangre y grasas animales, debido a un intento de diferenciarse de la Casa Blanca americana. Con lo fácil que es plantar una Moncloa de ladrillo y punto. Aunque algunos aseguran que es un símbolo de conciliación entre los dos partidos opuestos entre sí, rojo y blanco. Visto lo visto, me creo más lo primero.

Está rodeada de una verja gris horrible, que impide una buena foto desde la plaza o cualquier punto. Ahora, la bandera en la entrada, a la que debe saludar la Presidenta cada mañana antes de pedir su café y empezar a no hacer nada, se ve perfectamente. Y a muchos argentinos, por no decir a todos, les encantaría que se le cayese encima. Alucinante, si pudiesen la echaban al río, y no es broma.

El primer patio está repleto de cuadros con grandes figuras argentinas, entre las que no puede faltar el revolucionario por excelencia: el Che. Al cual, no paran de reivindicar e intentar hacer recordar al mundo que no era cubano, sino de acá mismo. Un edificio sin más, con una luz muy amarilla por dentro, a excepción de una de las salas, la dedicada a las mujeres, con una luz mucho más blanca y fotografías en blanco y negro de las grandes figuras.

En el patio con palmeras fuímos víctimas de un acoso asiático sin precedentes. Se creían que no nos dabamos cuenta, pero sabíamos perfectamente que posaban para salir con nosotras en las fotos. Klaudia y yo decidimos deleitarles con nuestras mejores sonrisas, para que se llevasen un recuerdo ESPAÑOL, aunque su poco dominio del idioma no les permitiese darse cuenta que de argentinas tenemos poco.
Fotografiadas por los asiáticos
                                                                     Sala Presidencial

3 comentarios:

Pepito Grillo (La voz de tu inconciencia) dijo...

Donde quiera q vaya saludos para Nestor, nunca debemos de querer para nadie lo que no deseamos para nosotros mismos.

Seguramente hoy la casa rosada a tomado un color más oscuro y humedo, pensar en lo q queda y no en lo q hemos hecho

Bss

Anónimo dijo...

Eres radiante actualidad, me muero de la envidia :P

Cuidanos a la Presidenta. No sé si la detesatarán como dices, pero en estos días todos tienen que arroparla, incluida tu! :)

bsits

MTC

Marta dijo...

¡¡Sip Marité!! Historia, pero me tiene el centro colapsado y es mejor no salir, que se ha juntado con una movilización sindical, y aquí es mejor no confiar...

Parece un show, el féretro recorre hasta las calles...como la realeza...