sábado, 16 de octubre de 2010

Comodoro Rivadavia

Ciudad sin mucho atractivo turístico, es sin embargo, uno de los puntos más importantes de Argentina en cuanto a producción petrolífica. La ciudad está llena de pozos que no paran de moverse, (a mí porque me daba vergüenza pararme, si no me hago fotos), es quizás por ello una de las urbes más ricas y caras del país.

La ciudad queda dividida por el Cerro del Chenque, antiguo cementerio indio que impide el crecimiento en su dirección. La leyenda dice que si pasas por él, vuelves a visitar Comodoro Rivadavia. Yo pasé varias veces, por lo que veremos cuánto de verdad hay en esa historia.

El primer día fuímos a pescar a la Playa de Lobería, de piedra negra donde a veces pueden verse pingüinos y colas de ballena. Yo no tuve esa suerte. Dedicamos el día a esperar que los chicos pescaran algo y demostrasen sus aptitudes, esas de las que tanto alardean. Pero tampoco hubo suerte. Claudio nos preparó unos choripanes, y Claudia puso el postre.





Para el Parque Eólico de la ciudad, desde donde puede verse la mejor vista panorámica de la ciudad, Juani decidió darme un paseo en "quatri".

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