miércoles, 18 de agosto de 2010

Tesoro Nacional

Tenía una entrada pendiente desde hace una semana. En realidad, son un par y ésta es una de ellas. Debería darle las gracias al sueño de esta noche por recordármela y obligarme a escribir.

El sueño ha sido increíble, no quería despertar. Pensaba no compartirlo con nadie para conseguir que se hiciese realidad, pero mi deber informativo ha podido conmigo. He soñado que tenía monedas, muchas monedas argentinas. Y no pesos, que de eso tenemos, lo que nos faltan son monedas. El billete más pequeño tiene un valor de 2 pesos, y ¿para qué vale?, para nada. Todos los españoles huímos de ese billete y pedimos que nos den el cambio en monedas. Pues no, parece que la obsesión la tenemos todos. Me gustaría ver la pelea salvaje que se desataría en la calle si alguien lanzase un saco lleno de ellas. Yo pelearía seguro.

El otro día, Gustavo me contaba como vió pagando a una amiga en el McDonalds sólo con monedas y lo único que se le ocurrió decirle fue "¿qué haces, estás loca? Son monedas". Obviamente, se ofreció para hacer el cambio, pagar él y quedarse con el premio. Sí, hasta ese punto. Yo la semana pasada pude poner mi primera lavadora, y no por pereza previa, sino porque no tuve monedas suficientes hasta entonces. Y es que precisamente fácil, no te lo ponen. La máquina quiere monedas de un peso y de 25 centavos. No le valen las demás, ¡cómo es sencillo conseguirlas, encima exclusiva la señora lavadora!

Literalmente, lloro monedas por la calle. Ahora, que puedes encontrarte una dependiente que se ríe en tu cara, o un cartel con la clara amenaza de "Aquí no hay monedas". Y ya no hablamos de la cara de tonta que se te queda cuando abres la cartera para tomar un colectivo (que sólo admite monedas) y, como no podía ser de otra manera, tienes mil billetes pero te faltan 15 centavos. Nadie te va a prestar, porque todos saben que las monedas son el tesoro nacional de Argentina.

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