domingo, 1 de agosto de 2010

Primer Impacto

En la cena del Sheraton Buenos Aires de anoche, (sí, conozco el hotel y no el famoso Congreso argentino, que soy muy top) Agustín, uno de los hijos de Cacho, me preguntó durante el postre cuál había sido la situación que más me había llamado la atención. Yo, que no entendí muy bien la cuestión, debía estar lenta o con la cabeza en esos increíbles postres, tuve que preguntarle que a qué se refería exactamente.

Me dijo que tenía curiosidad por saber qué era lo primero frente a lo que yo me había sorprendido, el primer impacto. Seguía lenta, pero se me encendió la bombillita, y después de pensarlo bien sí que dí la respuesta correcta.

Cuando llegué a casa de Alicia y Mario, los "primos algo" de mi padre, sólo estaba Alicia, Gustavo y Leila. Todos me saludaron y me preguntaron qué tal el viaje, incluída Leila; pero el saludo de Gustavo me sorprendió, seguido por todos los demás que vengo haciendo. Sólo hay un beso. El baile que hacemos los españoles para darnos dos, es demasiado "elaborado" para ellos, lo dicen tal cual. Pero además, es unisex. Vale tanto para las chicas, los saludos mixtos y los chicos entre ellos, y sin prejuicios oye.

Y no sólo eso, dicen que dos son demasiados, pero aquí te das un beso antes de irte a la cama o a cualquier otro lado, y cuando te despiertas, sí o sí, ya sea Gustavo, Denís, Daniela, Mario o las compañeras de la Residencia. Tienen la costumbre de saludarse siempre, aunque vayan corriendo por los pasillos de la facultad porque llegan tarde. No le dan importancia pero a los españoles nos sorprende mucho y lo comentamos. Lo gracioso es que ya nos estamos acostumbrando entre nosotros, a pesar de lo que yo explicaba el otro día a mi familia de aquí, que un sólo beso significa confianza, cariño y cercanía. Pues aquí se quieren todos mucho.

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