martes, 20 de julio de 2010

Por qué decir no a la re-decoración

Pasar demasiado tiempo sentada en tu cuarto mirando a la pared te hace remplantearte todo, y lo primero, la decoración. Pasar demasiado tiempo en tu habitación, es malo. Al final, cambias algo.

Esta vez he tenido suerte, y han sido unos pocos algos. Que en otras ocasiones me ha dado por mover un par de libros y he acabado cambiando los cajones de zapatos por los juegos y disfraces, y lo que iban a ser diez minutos de re-colocación se convierten en diez días de desesperación, porque las cosas ya no cuadran y no puedes volver al estado inicial. Ejemplo de lo explicado, el baúl de los bolsos. A mi padre le entra un ataque de caspa cada vez que lo ve. Pero aseguro que no hay otra forma.

El otro día decidí controlarme, y si sólo quería poner un par de cuadros nuevos en esa pared con cualidades inspiradoras, lo que necesitaba era mover un póster. Pues ahí pensaba quedarme. Y encontré el lugar perfecto, o eso pensaba yo. Audrey Hepburn mirándote fijamente. Y a mí se me ocurre plantarla a los pies de la cama. Una, que con este calor tampoco es que duerma a pierna suelta, y creo que somos varios, pues se despierta para beber agua. Y ahí estaba ella, observándome. El susto que me pude llevar me hizo replantearme, muy seriamente, el ponerme manos a la obra con esa re-decoración de nuevo, y esta vez no poner límites.


1 comentarios:

Marga Herrán dijo...

Esta pedazo mujer no se merece estar en el suelo :) Vuelve a colgarla :)