sábado, 27 de febrero de 2010

El día en el que Marisol se sintió orgullosa

¡Qué bien se lo pasan estos chicos! Preguntad a cualquier adulto, -más adulto que un estudiante de facultad, que lo somos a veces-, cómo es la vida del estudiante y la respuesta se parecerá mucho a eso. No seré yo quien le quite la razón al pobre adulto, que bastante tienen con saber que esa época, cada vez, es más lejana.

Y como hoy estoy de buenas, les vamos a dar la razón en otra de sus sentencias favoritas: “si te esfuerzas lo suficiente, al final verás la recompensa del trabajo bien hecho”. Estos mayores, ¡qué sabios oye! Unas cuantas quedadas después, algunos gritos, ensayos, problemas con la iluminación, y ya tenemos algo más de conocimiento: el “recortar-pegar-pintar” de primaria es de las cosas más útiles en esta vida y Marisol no estuvo sóla en Tengo el corazón contento ¡Ya nadie falla la pregunta!

Un Palito Ortega con un moonwalker de infarto renueva a una Marisol, que si nos ve, estoy segura que nos solicita audiencia privada. Y a las armaduras ni caso, vosotros fijaros en los dos bailarines, que herencias universitarias prefiero dejar otras. Eso sí, el equipo, siempre atento a mis torpes movimientos, se merece un aplauso.

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