domingo, 14 de junio de 2009

Sorpresa para la resaca dominguera


¿Y quién nos diría a nosotros que la idea de salir con la casa a la calle iba a ser copiada un par de días después, no sólo por nuestros vecinos, sino por todo el barrio?
Plagio descarado. Exigimos derechos de autor.

Creo que la actitud a la que más nos acogimos todos fue "La boca abierta", ya sea cuando salimos por la puerta del immueble, en pijama (como una servidora) y comprobamos cómo habíamos sido invadidos por la mitad de la población de París, o cuando intentas abrir la ventana y vuelves a llevarte la sorpresa. ¡Nuestra terracita se ha convertido en un puesto de rastrillo!

Te miran de los pies a la cabeza, como si fueses un objeto más en venta, ¡qué curioso una chica con cara de dormida y pijama de estrellitas! No te queda otra, aguantas el tipo sonriendo y repitiendo bonjour a todo el que se para y se fija en el nuevo artículo del mercado. Y es que, tanto la salida de la casa como nuestro balcón, se habían convertido en uno de los puestos de la feria de domingo.

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