lunes, 18 de mayo de 2009

LOST en París

En primer lugar, he de advertir al lector que, en el caso de no ser fan número uno de toda serie de televisión norteamericana emitida por internet, se encontrará un poco "perdido" en la historia que sigue a continuación. Tampoco es necesario llegar al nivel enfermizo que tenemos los cuatro que vivimos en esta casa, al menos no para ésta; puesto que doy por hecho que todos estamos al tanto de la actualidad que nos ocupa.

En algún momento de la tarde de ayer, el cual no puedo precisar, debido a que en "la isla" los relojes se paran y el dominio del Sol para chivarnos la hora aún no es absoluto, dos de nosotros decidimos salir del "campamento" para cruzar al otro lado. Paso ligero (y más que ligero, lo de respirar-hablar-andar era un auténtico reto) y alerta, nunca sabes cuando "los otros" pueden interrumpir dicho reconocimiento de la tierra. Dos apuestas cerradas después, llegamos a la "torre de radio", digo La Torre Eiffel. Me estoy metiendo demasiado en el papel...

A la vuelta nos internamos en "la Jungla" y comenzamos a ver en ella hasta un "oso polar". Esto empieza a irsenos de las manos, pero ¿por qué no jugar un rato? Kate decide dejar a John Loke caminar sólo y escoge otro camino, que se alarga más de lo esperado.

Llegando a Chatelet se da cuenta de que no llega al cine, y decide enviar un mensaje a su compañero de paseo (un sms sí, pero hablemos de ellos como "señales de humo", más apropiado para "un punto perdido en medio del oceáno", que es de lo que va esta serie).

- La orquídea alcanzada, pillo un atajo hasta la playa...¡quiero ponerme cuanto antes a salvo! Cuidado con el "humo negro" y no te fies. En cualquier momento sabemos que aparece.

- Terminado Rivoli, creo que alcanzaré la playa antes que tú.

No puede ser, Kate es cabezota y tiene que llegar antes al campamento. Además, está convencida de que Loke ha pillado una "canoa" (llamada por "los otros" taxi) y ha hecho trampas. Por mucho que corriese, los miembros de "la iniciativa Dharma" me retienen y me exigen la presentación del pase Navigo para continuar. Las paradas no me ayudan, tendré que correr, no sin antes enviar un nuevo mensaje alertando a mi compañero: Te informo, huelo a mar y escucho las olas, estoy cerca...¡yo, correría!
Pocos minutos después escucho un nuevo mensaje: LLegando, oigo la guitarra de Charlie que está en la playa...¿Pero sabéis qué? Soy yo quien la tocaba, ya estaba en casa.

Después de sumergirnos en el agua y bucear, echamos cuentas de las ensaladas apostadas durante todo el fin de semana (en un isla, ¿qué vas apostar si no es comida y ron?). Salgo perdiendo por una. Sentados en la arena disfrutamos de ella y de una serie de televisión de la que aún no habíamos echado cuenta, ¿quién sabe?¡Quizás el próximo día seamos CSI! Hay que ir eligiendo personaje.


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