lunes, 23 de marzo de 2009

Carrera de obstáculos. La meta: París

¿Quién dijo que salir del hogar familiar era fácil? Con esta entrada dejo constancia de que el asunto puede convertirse en algo complicado, sin contar claro está, con que el Sol no te lo dejan llevar.
Obstáculo 1: Coger un avión a las 07:00am, que se agrava cuando la cama de la que tienes que salir es la tuya, la de siempre. Tendrás que abandonar tus sábanas de colores y el olor a vainilla que recorre toda la casa. Y además, sabes que no vas a poder llevarte la almohada. ¡Eso es lo peor de todo! Pero ahí está tu conciencia que te obliga a sacar un pie, y luego el otro, para no perder el vuelo. Es mejor no pensarlo.
Obstáculo 2: Cuando el agente de seguridad sugiere que te quites el jersey y te quedes en tirantes a esas horas de la mañana. ¡Una cosa es ir en chanclas en marzo y otra muy distinta este capricho! Empiezas con movimientos lentos y pesados, te cuesta subrir el brazo y no puedes, ¡qué es un jersey no un chaleco lleno de minas! Acabas agotando al agente y te deja pasar no sin manosearte unos minutos.
Obstáculo 3: El agente de seguridad segundo. A ver, la maleta roja ¿de quién es? Ya con cara de pocos amigos afirmas que es la tuya y que sí, hoy es tu día. La abres, separas el ordenador y le comentas al agente que si no sabes casi ni utilizar el word, qué cómo pueden pensar que activarías una bomba desde ese aparato. Nada, no le ha hecho gracia.
Cuando la maleta está a punto de llegar a tus manos, el agente segundo ataca de nuevo: A ver, la maleta roja ¿de quién es?...¡Pero no te he dicho que mía, sordo! Otra vez la abro, ya muerta de risa, y le desafío: Venga revisela y pregunte. Sordo no lo se, pero tonto un rato: ¿Este bote?. A lo que contesto: Colacao, ¿no lo ve? (Ahora sí, imaginaros mi cara). ¿Y esto?, queso. ¿Ahora me vas a sacar el jamón?, no pero si quiere lomo ibérico.
Venga más preguntas, y quiero una luz enfocándome directamente a la cara...¡cómo en las peliculas!...¿Te vas a la guerra? Casi, voy sin padres. ¡Ahh, entiendo!¿dónde te vas?, Francia. ¿Estarás harta de camembert?, Considerando que llevo dos quesos manchegos...Al final acabas disculpándote de no invitarle a una tapita porque si no, pierdes el vuelo.
Obstáculo 4: El estúpido personal de tierra de Easyjet. Maleta internacionalmente homolagada como válida para ser considerada como bulto de mano. Pues para los pijos de naranja no. Ahí me teneis debatiendo que mi maleta no tiene por qué ser facturada, y la chillona acaba poniéndome un papelito y pidiéndome que la deje al principio del avión. Pues el papelito se quedó en la pasarela y la maleta viajó conmigo, a esas horas ¡no me habla en ese tono nadie!.
Obstáculo 5: Esto es ya de manual. Veinte minutos de vuelo y mi nariz decide ponerse a sangrar y no parar. Como iba sentada en la salida de emergencia, llevaba conmigo un libro, el ipod y el móvil. Ponte tú a pedirle al inglés que llevas sentado al lado que te saque un klinnex, que tú no puedes porque andas ocupada taponándote la hemorragia. ¡Klinnex, one klinnex, please! Y empiezas con los gestos..¡coño no lo ves!
La cosa no para y hay que ir al servicio del avión, con lo poco que me gustan. Sales al pasillo y...¡el carrito de la comida justo en medio y a diez filas del principio! Aquí es cuando miras más arriba todavía y piensas: RER, tú no me falles hoy.

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