jueves, 15 de enero de 2009

La experiencia también a examen

Para enfrentarse a un examen hay que estudiarlo todo. Los temas, las prácticas y, sobre todo, la situación. La estrategia que he desarrollado en mi etapa erasmus empieza en el mismo momento en el que te sientas a estudiar: Resoplas, miras el grosor del temario, vuelves a resoplar (es lo que tiene estudiar derecho, y en francés), pero al final, te pones a ello.
Primero te sitúas en la mente del profesor y tratas de pensar como él...¿qué tiene menor posibilidad de entrar? La cosa está clara, la primera y última pregunta siempre descartadas, crucemos los dedos para que sean largas. Además, aquí son muy prácticos, nada de preguntas filosóficas: más descartes. Supones y estudias a fondo hasta que el sistema se desarrolla y, de setenta folios, has conseguido llegar a veinte, pero aun así, se te hace incomprensible. Y que conste, el esfuerzo sigue ahí.

Llegas a clase con tal fajo de apuntes, que te hace parecer un glosador de la Edad Media, de los que se dedicaban a recopilar todos los textos jurídicos de la época (todo queda en casa), para después refundirlos en uno solo. La diferencia está en que a ellos les quedaba un Tratado, dividido a su vez en Libros, que se dividen además en Tomos...y tú has terminado con una hojita azul en un mano y ¡Santa Gemma con todo el santoral en la otra! Y qué orgullosa se siente una con la síntesis lograda en apenas un folio.

Desde el final de la clase, y con tu salvoconducto en la mano (la hojita azul a la que tanto te aferras y con la que crees pasarás este examen), analizas la siguiente situación: ¿dónde me siento? Ni muy adelante, ni muy atrás, ni tampoco muy esquinada, pero que no se note que trato de esconderme. Voilà! Emplazamiento elegido. Ahora toca rodearte. En otros casos te lo piensas un poco más, pero siendo erasmus buscas sólo una cosa: ¡Españoles! Más que nada por dos razones de base:

a. Comparten tu idioma, lo que quiere decir que podrían soplarte alguna pregunta sin tener que decir en cada frase ¿pardon?, que ralentizaría mucho el proceso e incluso haría peligrar la misión.

b. Comparten tu filosofía de vida universitaria: Aquí hay que ayudarse, trabajar en equipo y salir cuánto antes.

Pero también tienes que elegir bien a tus cómplices circunstanciales. Debes sentarte detrás de una que no pare de escribir y debore la hoja, y de otra que se ha sentado allí por casualidad, porque no sabía que hacer esa mañana. Presión y motivación, el tandem perfecto para enfrentarse a un examen. Y en el momento en el que lo haces, todo vale. Todo lo que has aprendido, que no estudiado, se pone a prueba.

El salvoconducto azul ya no está contigo, te han obligado a dejarlo. Tienes que servirte de lo que tienes en tu cabeza... y en el contrabando. Las miradas cómplices se multiplican, una de nosotras ha preparado "minisalvoconductitos blancos" y ¡con una de las preguntas! Aquí es donde el ingenio entra también a examen, ¿y dónde puedo preservar de las miradas cotillas este poderoso papelito? Te miras y vuelves a pensar rápido, ya está: La "estola de Custo Barcelona" (¡Custo me encantas!). La bendita bufanda (para mí es eso y punto) tiene dos bolsillitos para meter las manos, y ¡qué gran uso! Haces que tienes calor, tironcito para abajo y al bolsillito el papelito. Y más chula que un ocho, te levantas y te la colocas con un giro de muñeca, insinuando con la mirada: ¿A qué es bonita la bufanda?

Aprobar no es seguro, pero que has puesto todo lo que has podido, no hay duda alguna. Para que luego digan que los erasmus no nos curramos los examenes.

2 comentarios:

rober dijo...

Enhorabuena, Marta, por este generoso blog, fresco y con aptitudes literarias en las que identifico claramente mi pasado. Ya no será necesario preguntarte en el Bernabeu qué tal en París.
Me quedo con lo de la estola de Custo por si algún alumno me la quiere pegar. Sigue con ello que está muy bien. Si te parece, te agrego al mío como blog amigo.
Bsos
www.elprofedefrances.com

MlleParis dijo...

Muchas gracias por el comentario Roberto!!
Ya sabía yo que esto lo acabaría leyendo algun profesor, y se le acabaría el "chollo" a sus alumnos!
Me parece perfecto que me agregues como blog amigo, yo hago lo mismo por mi parte.
Echo muchísimo de menos el Bernabeu con todos!
un beso