jueves, 15 de enero de 2009

De cómo siendo Erasmus, aprendí fontanería...

Si algo nos faltaba antes de mudarnos a Chez-Nation, -sí, nos mudamos-, era una complicación doméstica. Voilà! Aquí la tenemos.

Antecedentes: Una noche , mientras mi compañero de piso Gonzalo (al que ya conocemos todos, y si no, a leer los post anteriores) estaba muy entregado lavando una cacerola, hasta que el fregadero dijo: "¡No puedo más!". Y se acabó, enfermó y nos abandonó.

Búsqueda de síntomas: Cuando Gonzalo se asoma y me dice: "Marta, ¿puedes venir un momento?...porfa Marta", yo ya empiezo a temblar y me pongo a pensar en lo peor; ha dicho dos veces mi nombre y ya tiene puesta su carita de..., bueno dejémoslo simplemente en su "carita de". Llego a la cocina y me encuentro el fregadero hasta arriba de agua, que si lo llega a ver el Canal de Isabel II francés, creedme que nos corta el suministro. "Gonzalo, qué...¿jugando a las piscinitas?". Su "carita de" da paso a su cara de preocupación ( que también la luce a veces). Esto es serio. Reunión en el salón, que acaba convirtiéndose en algo parecido al despacho del Dr. House: dos mentes pensando y una lista de posibles síntomas, pero sin tener ni idea de lo que le ocurre al paciente. Y, como buenos adictos a los guiones televisivos, nos ponemos a probar suerte.

Tratamiento: El asunto no pinta bien, y el paciente no evoluciona. Toca llamar al departamento vecino, por si él puede ayudarnos, ya que solicitar la opinión del propietario, sí ha sido puesto en el tablón de posibles soluciones, pero es como cuando se apunta la enfermedad venérea, siempre es una posibilidad, pero antes se descarta todo lo demás. Ivan al rescate.

Esto es ya otra película. Mario Bros y Luigi desmontan el "sifón", (ahora es cuando vais a ver la de cosas que he aprendido), quitan la "junta", sacan toda la porquería acumulada, que es mucha, y se ponen a estudiar el caso con el paciente abierto en la mesa de operaciones. Necesitan ayuda de la Princesita, (porque también hay una princesita rosa, ¿no os acordais?), que ya no sólo se limita a poner los guantes naranjas al cirujano principal (Mario Bros), sino que baja y se dispone a introducir unos "granitos verdes que desatascan". Ensayo-Error. Después de un rato largo y seis manos trabajando, descartamos el atasco.

Se consiguen nuevas herramientas, y otra noche en búsqueda de la solución. Y aparece un nuevo síntoma, ahora el agua se sale por "una tubería de canalización", esto ya es problema de los especialistas, quienes nos aconsejan: ¿Habéis probado suerte con la venérea? No, ¡pero vamos a por ella!. De momento el fregadero funciona, otra cosa son las consecuencias de hacerlo funcionar.





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