jueves, 29 de enero de 2009

Costaleros en París

Que a los españoles nos encanta autocriticarnos por todo e intentar arreglar el país desde que compramos el pan y el periódico por la mañana, no es ninguna mentira; pero que nos ecantan nuestras tradiciones y, sobre todo, enseñarlas al mundo con la cabeza alta, es aún más cierto. Nosotros no ibamos a ser menos.

Debo puntualizar que ninguno de los miembros que formamos la recíén creada cofradía, era precisamente del sur de la península. Sólamente las dos mujeres del grupo: Marga y yo, podíamos contar con cierta ascendencia andaluza.

Tan orgullosos nos sentimos de nuestras costumbres, que decidimos sacar los pasos un día cualquiera de enero. Y a pesar de que la citada cofradía es mixta, nos dividimos de la siguiente forma:

- Por un lado, Marga y yo, sacando a la Virgen, es decir, el colchón.
- Por otro, Ivan y Gonza con el Cristo, es decir, el somier. (Se entiende el reparto, lo nuestro era más incómodo y había que tener mucho cuidado con no rozarlo por ninguna pared del metro).
Daniele, como buen cofrade, dirigía la procesión y no paraba de dar instrucciones.

Queríamos difundir bien la cultura española, y por ello pensamos: ¿Cuál es el lugar más concurrido de París un día cualquiera de diario, ceca de las nueve de la noche? El metro. Ahí que nos metimos, con todo, porque somos chulos y cabezotas, y porque podemos con eso y más. (Ahora que me fijo, sí, somos españoles). Además, la huelga en París comenzaba esa misma noche a las 20:ooh. Pues decidimos, incluso, ¡desafiarla!

Saludando a los espectadores, al menos yo, empiezo a pensar si de verdad soy costalera o uno de los pajes de la cabalgata de los Reyes Magos, que dicho sea de paso, tampoco vendría mal la "evangelización" de los demás países europeos en este aspecto. Salvado el obstáculo de los tornos y el veloz cierre de puertas de los vagones, nos ponemos rumbo a Nation, nuestra nueva casa.

Con los pasos ya en casa, disponemos a la Virgen en su lugar y ¿el somier? ¡Menuda penitencia! Después de haber recorrido las calles parisinas con él, resulta que no entra por el hueco de la escalera. ¿Y qué te enseña siempre una procesión religiosa? Que con la voluntad y la fe se llega lejos. Pues sí, ahí tenemos la voluntad de Marga para poner un anuncio en Internet, y la fe de todos para venderlo por el doble que nos costó, no sólo dicho somier, sino el colchón y un armario. ¿Y con el botín? Una "comilona" como Dios manda: ¡Claaro, tradición española!

Nota aclaratoria: Si alguno de los lectores tiene el ligero pensamiento de que hicimos trampa metiéndonos en el metro, se equivoca, fue exclusivamente estrategia de marketing.



2 comentarios:

Marga Herrán dijo...

sólo me queda constatar la veracidad de los hechos !! Un besico guapa !!

Meska dijo...

Después de muchos días de ausencia del país; en Vietnam, un virus me dejó tirao en la "cuneta" y estuve casi dos meses de baja, retomo la lectura de este "diario" y veo que se anima. ¡Me gusta!

Por un momento creí que estabamos ya en abril, en plena semana santa. Excelente analogía la tuya, como era de esperar de una cabeza con imaginación sobresaliente, a veces rondando la fantasía.

¿Y quién descargaba sus sueños entre la Virgen y el Cristo? ¿Estaba ausente o presente en el desfile? ¿Hizo fiesta al final?
¡Ah!, por cierto Marta, no tienes cierta descendencia andaluza, tienes nada más y nada menos que el 50% (con la correspondiente parte árabe), que es más o menos la mitad de tu sabiduría, y de ahí te viene ese "age" y la erudición innata para saber llevar con gracia y con salero la carga en tu costal.

Besotes desde Roma.