sábado, 6 de diciembre de 2008

La anécdota prestada

A veces las historias propias no son las más interesantes, y mira que es raro tratándose de moi...peero, mientras unos teníamos una semana tranquila, otros se dedicaban hacer "ejercicio" a las 9 de la mañana.
¡Ahí va, nuestra anécdota prestada!
Lugar: Saint-Etienne. Fecha: Miércoles 3 diciembre 2008. Protagonista: Gonzalo.
Como todos sabéis, Gonzalo ha sido "desplazado" a un pequeño village del Sur francés para trabajar de lunes a viernes en un "proyecto". No es que vaya sugerir ahora lo poco desarrollado que está el pueblecito en cuestión, pero allí no hay ni RER, ni Metro...allí funcinonan con el tranvía.
Gonzalo, esa mañana (no se si como todas, vacío de información), decidió ir a trabajar en dicho tranvía con su compañero. El viaje estaba siendo agradable, hasta que llegó a su estación. Decidme una cosa, cuando vais en tren (o tranvía, perdón), ¿a veces no os apetece quedaros ahí sentados sin hacer nada, escuchando música o leyendo? Incluso, llegar al final de la línea y seguir sentados, ¡qué no acabe el viaje! Nuestro protagonista tendría que haber hecho eso aquella mañana. Pero él se levantó y se dispuso a salir del vagón. Arriba. Se coloca detrás de unas señoritas portadoras de maletas. Miradita a las compañeras de trayecto, que todo momento es bueno. Avanza. Zumbido de cierre de puertas, y Gonza, más chulo que un ocho, se dispone a poner el primer pie...y el segundo en el andén. Demasiado lento. Se queda atrapado. Lucha encarnizada por salir. Lo consigue...pero las puertas vencen a medias.
Ahí teneis a Gonza, con el cuerpo dentro y la mano fuera. Sí, ahora es cuando os preguntais: ¿y por qué coño no saca la mano y punto?...Simplemente no podía. Con ella sujetaba el equipo de natación dentro de un petate azul marino, y éste...¡era prestado! (Lo pierde y lo mato).
¿Y qué hizo entonces? Créedme, como os lo cuento: Acompañó al tranvía hasta la siguiente estación...¡y de la mano, no vaya a ser que se nos pierda el trenecito!...Lo que yo diga, no hay mejor excusa para mantenerse en forma desde primera hora de la mañana.
Nota: Gracias Gonza por hacernos reír tanto un viernes noche, lloviendo a cántaros y con un paragüas ineficaz.

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