sábado, 15 de noviembre de 2008

We love...LONDON!

Pérderse es divertido...al menos al principio. Que cuatro chicas vayan cantando a pleno pulmón canciones disney dentro de un corsa, mientras el conductor mantiene la calma y pide desde dentro que nos quedemos mudas, es una forma de amenizar un viaje. Pero el conductor informa: "El GPS miente...nos hemos perdido". La actuación pierde su encanto, sobre todo, con la nueva situación: Nos quedan bastantes kilómetros y poco tiempo para recorrerlos. Ahí es cuando somos nosotras las que empezamos a pedir (desde dentro, ya calladitas) por no haber saturado demasiado al chófer y que sea capaz de concentrarse y llegar a tiempo. Objetivo cumplido: ¡Todos al ferry, destino LONDON!
Llegada a Dover y dos horas por delante de road trip por tierras inglesas. El turismo tendrá que esperar a mañana. Te levantas y ¡ups! Llueve...Paragüas en mano y a patear ciudad. Pero esto también acaba y tenemos otra nueva situación: Ya no sólo cae agua, ahora hay peligro de salir volando como Mary Poppins...eso ellas, que al menos tenían paragüas, porque el mio decidió morir en el Támesis ...y ya sabemos como acaban en la película todas las señoritas que no llevan uno, aunque los pelos, yo ya los llevaba puestos.

Desde Sherlok Holmes a los Beatles, acordamos que lo mejor sería hacer turismo "cafetero", calorcito por fuera y calorcito por dentro. (Y no, Marga no me ha pagado por esto...aunque por las cantidades industriales que tomamos, cualquiera diría que nos llevamos comisión por ello). La gastronomía fue uno de los descubrimientos más interesantes de este viaje, ¡que hubiese sido de nosotras de habernos ido sin probar ese chicle azul tan sabroso! Yo creo que a mí se me indigestó sólo con verlo. Ahora, las "pildoritas" cheesecake de Harrod's nos dieron la vida...¡y el coñazo con Gonzalo en el viaje de vuelta!...Pero si de hallazgos hablamos, creo que el más impactante fue ver como una de nosotras pasaba de hablar un inglés con acento castellano, a otro totalmente afrancesado...¡muy chic la pizza du mare!


Otro de los puntos importantes a conocer en un país es la enología. Y de eso aprendimos mucho...¡y sólo probando uno! Sólo decir que la mitad que se derramó en el suelo del albergue, donde por cierto estaba "prohibido introducir cualquier tipo de bebida", ¡no dejó ni mancha!, miedo me da pensar la calidad de la compra. Aunque en la House Party nos dio para mucho...menos para entrar en la fiesta de "drag queens" del piso de arriba, se acabó el seguir descubriendo mundo.
Por ello, decidimos volver a lo clásico: Westminster Abbey, Notting Hill, British Museum y nuestro ballet en el metro con música cortesía de un artista ambulante (¿qué esto no es clásico?, ¿quién no considera "El lago de los cisnes" un clásico?) Y seguía lloviendo. Cosa que nos hubiera importado menos, de habernos dado cuenta antes que todas las limusinas que pasaban a nuestro lado, era en realidad Ambrosio, (por supuesto, francés), que venía a buscarnos. ¡Pero claro, el muy inepto se equivocaba de color, el rosa para el martes y él lo trae el lunes!...¡Ambrosio, por dios! Inaceptable, nosotras así, preferimos caminar.


Además, estamos convencidos que fue él quien se "coló" en el corsa, y estropeó nuestro GPS mentiroso, por pura venganza...Y ¿Qué sucedió entonces? Guanche y yo, en una "mini-tienda" árabe, intentando comprar un mapa adecuado que nos llevase de London a Dover, otra vez a contrareloj. Y Ambrosio también chantajeó al tendero, porque la máxima ayuda que conseguimos fue: "Yo utilizo el metro". Al final, convenimos que lo mejor era uno desplegable que mostraba las diferentes rutas de forma separada...¡y tan desplegable! Intentar seguir el camino correcto, con el mapa abierto y sin tapar los retrovisores, fue nuestra última prueba. (Un momento, ¿fue esa, o fue conseguir entrar por la puerta correcta en París?...ya sin instrucciones, ¡qué nosotros somos expertos!).

En realidad, disfrutamos mucho en London, parecíamos adolescentes en su primer concierto, y es que..."Quince, años, tieeeene mi amooooor...le gusta, tanto, bailar el roooock"...
(Sí, mientras Gonzalo se asomaba por la ventana del apartamento, nosotras le declarabamos nuestro amor, como haría Shakespeare, desde una calle cercana a Marble Arch , muy "british" todo).

PD: Algunas fotografías son cortesía de ¡Marga!

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